Frivolidad palaciega

Extensísimo artículo de David Gistau en El Mundo a propósito de Ronaldo, su boda, Florentino y la Juve:

“Ya la grada empieza a preguntarse qué fue de aquel Ronaldo al que ante todo le preocupaba su ser: el gol, perseguido desde primera hora de la mañana. Por carisma y por su sentido juguetón de la existencia, Ronaldo es un favorito, un elegido al que se le disculpan todas las indolencias, todas las ausencias, tal vez porque a pesar de todo aún conserva el crédito de la expectativa. Pero su desapego actual, su entrega a los aledaños no deportivos de su protagonismo, empiezan a antojarse los síntomas de una huida, el quebranto de un compromiso. Hay el martes una cita a primera sangre con los enemigos íntimos de la Juve en el transcurso de la cual, dependiendo de que alcance o no los pases, la hinchada decidirá si a Ronaldo hay que consentirle o reprocharle la frivolidad palaciega, el exceso social. Pues en el banquillo está Owen, alguien de quien no se sabe qué pinta tiene su novia y que no frecuenta las negritas de las crónicas mundanas, pero que baja patos en cuanto alzan el vuelo.

(…) Bernabeu fundó un star-system de galácticos a los que se exigía dimensión cósmica en el césped pero perfil bajo en la vida personal.Que fueran, vaya, una suerte de prolongación afortunada de la gente que iba a verles. A ese modelo sin duda se adapta el propio Florentino, vacunado de tentaciones.

(…) Habrá que esperar al martes. Para comprobar si Ronaldo dedica a los pases en profundidad la misma atención que a Daniela. Para averiguar si, además de una apariencia, este equipo es un ser.Sólo entonces decidirá la grada si Chantilly fue un ejercicio de narcisismo tolerable o si, en cambio, fue el síntoma de que este equipo sólo sirve para que tengan argumentos con los que llenar el programa los cronistas del corazón, que sólo ellos están satisfechos con Ronaldo, desde Chantilly”

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