Patadas leales


“Siempre jugué en esa posición porque mi ídolo era mi padre. Un cinco-cinco clásico uruguayo. Mi viejo salió tres veces campeón con la selección de Canelones. Me impresionaba la fuerza y la garra que ponía en los partidos. Antes dejaban pegar más patadas. No había tantas tarjetas como ahora y eso me gustaba más. En las Ligas del interior de Uruguay siempre se ha jugado fuerte. Pero con lealtad”.

[Pablo García en El País]

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