Adiós, virrey

En principio, ni la hipótesis de que se perdiera, como se perdió, contra el Zaragoza en la Copa le hacía peligrar. El detonante de su despido fue su actitud. En la banda, durante el partido, no demostró coraje, sino impotencia. Y en el vestuario, tras él, se le vio cabizbajo, hundido, aparentando una absoluta incapacidad para sacar al equipo del atolladero: va el 12º en la Liga, con los mismos puntos (20) a estas alturas que en el curso (1999-2000) del descenso a la Segunda División. […] “Bianchi no se ha adaptado al fútbol español y ha cometido errores”, reveló en la víspera un alto cargo. Esos errores se centraron en sus relaciones con el plantel y con la prensa, a la que ha negado toda entrevista individual, así como en su trato con los directivos, que han criticado su “soberbia”.

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