¿Dan Omaíta en Serbia-Montenegro?

[César Cadaval, de Los Morancos] se encontraba en la ciudad deportiva [del Sevilla] tratándose médicamente de una lesión en el codo que había sufrido en la aldea onubense de El Rocío. Mientras esto se producía, el vestuario sevillista desfilaba hacia el campo de entrenamiento y Cadaval comenzó con su habitual humor. «Aitor (Ocio), qué guapo eres», «Luis (Fabiano), te quiero». Y así con el resto de los jugadores. Todos lo aceptaron como lo que es, simples bromas. Todos menos Dragutinovic. Cuando llegó el turno del balcánico, César Cadaval ni siquiera le dijo nada. Simplemente, le lanzó un beso de manera muy sonora. Pasaron unos segundos, César Cadaval se giró y notó que alguien le llamaba por la espalda. Cuando se giró, vio las estrellas con el mamporro del futbolista serbio. «Es la hostia más grande que he visto en mi vida», comenta un empleado de la entidad nervionense.

[El Mundo / Adrián Angui]

Artículos Relacionados