Esperan muy malos tiempos

El Athletic pasó por el Bernabéu sin dejar rastro. Confirmó su debilidad con un juego espantoso, sin nadie capaz de dejar un apunte de clase. Ni los veteranos, ni los jóvenes. Extendió sus miserias por todas las líneas […] Cuando un equipo desconoce las cuestiones básicas del juego, su destino está sellado. Le espera la derrota.

[…] Sus defensas son una invitación al gol. A los centrocampistas les falta clase y personalidad. Los delanteros no se distinguen por ninguna cualidad: no tienen fiereza, ni atrevimiento, ni habilidad, ni tampoco olfato en el área. […] Le falta organización, picardía y la arrogancia necesaria para saltar con alguna garantía a un campo de fútbol. No sólo le faltan buenos futbolistas, sino que sus pocos jugadores medianamente solventes han perdido la fe en sus posibilidades. Hay algo patético en el funcionamiento de sus centrales, sean quienes sean. Son gente que vive aterrorizada con su oficio de futbolistas. El balón representa para ellos una tortura, tanto para interceptarlo, como para manejarlo. Juegan en un estado de perpetua tensión, agarrotados, abrumados por la idea de hacer aquello que debería definirlos: jugar al fútbol. El virus es contagioso: el Athletic no hace los deberes básicos en ninguna zona del campo. Le esperan muy malos tiempos. […] Se trata de la mediocridad llevada a su máxima expresión.

[Santiago Segurola en El País]

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