Partidismo ciego

Cantona atacó a un espectador y fue suspendido por su propio club antes que por los comités. Eché en falta algo así aquí, en casos como el de Etoo y Clemente, tan reciente. O en el Roberto Carlos y su impresentable actitud el día de Osasuna con Valdo. (En el siguiente partido en el Bernabéu, Roberto fue ¡capitán! del Madrid). El partidismo ciega tanto al fútbol español que nunca se escucha un reproche de un club ni de su entorno a un jugador propio. Nos falta esa mirada generosa del fútbol inglés, donde cada cual es partidario de su equipo, pero todos son partidarios del fútbol.

[Alfredo Relaño en As]

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