Entrenamientos de alto riesgo con Thomas Gravesen

Los entrenamientos comienzan a ser de alto riesgo si Gravesen está por medio. La semana pasada le dio un pisotón a Cassano. El viernes, en la sesión a puerta cerrada, le dio a Ramos en el tobillo. El lunes, en un partidillo a medio campo donde López Caro trabajaba la presión, Gravesen cometió una fea entrada sobre Pablo García. El técnico, pendiente de todo, lo vio, se acercó y le pidió tranquilidad. Al danés le dio igual, puso una cara de las suyas, levantó los brazos y siguió jugando. Sus compañeros observaron alucinados. Con estos antecedentes, en junio se plantearán su futuro y la conveniencia de que se quede o no en el Madrid.

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