Otro que se plagia todos los meses

Cuando Laporta, recién elegido presidente del Barça allá por el verano del 2003, se trajo a Rijkaard, no fueron pocas las voces que se alzaron con inquietud por el escaso currículum del holandés. Solamente se le conocían dos méritos, el de haber caído con Holanda en las semifinales de la Eurocopa del 2000 que se disputó en su país y haber descendido al Sparta de Rotterdam. […] Hay que reconocer que Laporta fue valiente e innovador. Se jugó el tipo entonces y se lo volvió a jugar medio año después, cuando mantuvo a Rijkaard estando a dieciocho puntos del Madrid. Aguantó y ganó.

[Joan Maria Batlle, se repite, en Sport]

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