El hueso de la aceituna

Estos no son partidos, son quebrados, riñas, combates, guerras púnicas, tumultos, trifulcas, tiroteos de saloon. Aquí no hay tregua, ni palmaditas, ni nadie se cambia la camiseta en el descanso, ni Roberto Carlos se ríe. Esto es más duro que masticar el hueso de una aceituna, es fútbol despojado de cualquier galantería, un ajuste de cuentas con un balón de por medio. Una variedad primitiva del juego, pero no exenta de cierta belleza porque asegura la implicación absoluta de quienes participan, tanta, que, a diferencia de lo que ocurre en la inmensa mayoría de las ocasiones, el espectador no desea estar sobre el césped, pues en estos casos no se imagina rematando de chilena sino embestido por un tren expreso. Así son los Osasuna-Real Madrid y así, exactamente, fue el de ayer.

[Juanma Trueba en As]

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4 comentarios (por ahora) en “El hueso de la aceituna”
  1. G Atienza 2 mayo, 2006
  2. Louis 2 mayo, 2006
  3. Enzo Battaglia 3 mayo, 2006
  4. Enzo 3 mayo, 2006