Ese trauma, ese odio

El caso es que, Henry, por la indiscreción y por la fidelidad a sus colores, ha decidido, en caliente, quedarse en Londres y rechazando una oferta que el resto del mundo habría considerado irrechazable. Y, en este sentido, su posición no sólo es respetable sino admirable. En el fútbol, a Dios gracias, no todos los futbolistas son como Luis Figo. Hay tipos, excelentes jugadores –incluso mejores que el portugués–, que no sólo se mueven por dinero. Valoran su resuelto futuro en otros términos menos galácticos. Más terrenales. Y deciden, como el francés, seguir al lado de quienes le han hecho grande.

[Miguel Rico, analista reflexivo, en Sport]

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3 comentarios (por ahora) en “Ese trauma, ese odio”
  1. PaceY 22 mayo, 2006
  2. Francis Moriel 22 mayo, 2006
  3. Jorge 22 mayo, 2006