No creo que Henry opine lo mismo

El Fútbol Club Barcelona es la plasmación práctica de cómo se pueden ganar algunas copas y hasta practicar un vistoso fútbol playero sin disponer de guardameta. El Barça no tiene un portero importante desde antes de Zubi (nunca me gustó que, como otros porteros vascos, parara o no en las citas importantes por motivos políticos: qué falta de profesionalidad), y llegó a sus máximas cotas de miseria con algunos porteros de balonmano metidos al juego equivocado y ciertos modelos de pasarela como Vítor Baía. A veces, se hablaba de que en el Barcelona jugaban todos al ataque, incluyendo al portero, pero éste en el ataque del equipo contrario.

Ahora, el Barça es el equipo favorito de los inmigrantes, ese concepto exótico apasionante y un tanto atrasado del fútbol que nunca ha entendido la necesidad de, por ejemplo, una portería seria protegida con tecnología alemana. Un tal Valdés es hoy quien hace las veces que hacía el calvo Valdir Peres en la enorme selección de Brasil de 1982, que podía haber ganado el mundial sin arquero y sin delantero centro (el paquete Serginho). Da igual que Valdés haya ganado la Copa de Europa: la afición de can Barça lo devorará como a todos los que han estado en su puesto y pondrá en su lugar a un lanzador de bolos o a un funambulista de las Ramblas. Y no será el peor que haya pasado por ahí.

[José A. Martínez Barca, análisis-chascarrillo, en La Razón]

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2 comentarios (por ahora) en “No creo que Henry opine lo mismo”
  1. Coder 23 mayo, 2006
  2. Eldeu 23 mayo, 2006