Villarato, capítulo 532

El Madrid fue domando a la fiera a pesar de que Daudén estaba tan asustado como todos los árbitros del Villarato. Casillas, el mejor portero del próximo Mundial de Alemania, tuvo que ser el primero en hacerle errar un penalti a Puñal para que el tal Daudén no pudiese seguir ganando puntos en esa escala social que lleva a los altares a los que pongan una palada más de tierra para acabar, en vano, con ese Madrid que ayer resucitó con la grandeza que marca su incomparable historia.

[Tomás Roncero, taaan cansino, en As]

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