Madre del amor hermoso

En el antiguo Egipto, una de las atribuciones del faraón era mantener el orden del universo. Quién sabe si dentro de unos años los historiadores azulgranas leerán la llegada ayer de Lilian Thuram al Camp Nou como el principio del fin del caos que ha convulsionado el microcosmos barcelonista. El zaguero francés, que decidió bautizar a uno de sus hijos como Kefrén –en honor a un faraón de la cuarta dinastía–, se introdujo ayer en las entrañas de la Keops culé, en el que espera poder finalizar su carrera deportiva. Aunque en un principio será solo de un bienio, los oráculos auguran un reinado repleto de éxitos.
[Roger Pascual, faraónica prosa, en El Periódico]

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(Sólo) un comentario en “Madre del amor hermoso”
  1. Eduardo Cabrera 25 julio, 2006