Oda a Jan (6)

La lírica echaba de menos estas composiciones. Que nadie se pierda el sobrecogedor símil final.

A las 10.28 horas de la mañana, Joan Laporta entraba en la sede de la Real Federación Española de Fútbol. […] A pesar de llevar apenas una hora en España, Laporta ya se había visto en todas las portadas de la prensa. Se sentía como ese automovilista al que retratan saltándose un semáforo en rojo al lado de, pongamos por caso, Julián Muñoz, ex alcalde de Marbella. No obstante, para los asambleistas (presidentes, entrenadores, jugadores, árbitros y directivos territoriales del fútbol español) Laporta no es Julián Muñoz. A Laporta le confortaron, le animaron, le abrazaron e incluso, un presidente de un club de Tercera le pidió un autógrafo y se hizo una fotografía con él. El carisma del presidente del Barcelona, que entraba en la reunión anual de los mandatarios futbolísticos como campeón de Liga, de Europa y tras haber toreado al Real Madrid en la pugna por Zambrotta es innegable. Era la estrella de la sala, pero no sacaba pecho. Tras cumplir diplomáticamente con los saludos de rigor, Laporta se aisló del mundo y enganchado a su teléfono celular estuvo 35 minutos hablando. […] Era como un tigre enjaulado con un teléfono.

[Santi Giménez en Sport]

PD – Dice la contraoda de Miguel Ángel Santos en As: “El presidente azulgrana fue el hombre del día en la sede de la Federación Española de Fútbol, donde no pudo escapar a los comentarios jocosos ni a las preguntas de los periodistas.”.

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