Operación Kaká

Definitivamente, lo del fichaje de Kaká por el Madrid en As lleva camino de convertirse en la mayor venta de humo desde la supuesta tentativa de Fernando Martín por Thierry Henry.

El globo comenzó a inflarse ayer y hoy sigue con poca novedad y muchas páginas. Según este periódico, el jugador y su padre se mueren de ganas de cambiar Milán por Madrid. Pero, al mismo tiempo, As se cubre las espaldas con argumentos que hacen pensar que el traspaso es imposible.

Kaká ha dictado sentencia: “Chelsea no, Real Madrid sí”. Las calabazas que el crack brasileño ha dado al mismísimo Abramovich (érase una vez un hombre tan pobre, tan pobre, que sólo tenía dinero…) otorgan la pista definitiva sobre las blancas intenciones que tiene a su regreso de las vacaciones por la tierra del resucitado Floyd Landis. Kaká tiene el gusanillo de jugar en el Madrid defendiendo esa camiseta legendaria, única que lleva grabado en el pecho el logotipo de ‘Mejor Club del Siglo XX’. El padre del chico está como loco y ya se imagina gritando “olé” ante las genialidades de su hijo mientras pica jamón de bellota junto al resto de su familia en los palcos VIP del Bernabéu. [Tomás Roncero / As]

El Milán ha rechazado una oferta de 100 millones de euros del Chelsea por Kaká, porque el futbolista brasileño se negó a jugar en el club que preside Abramovich y que presentó esta impresionante propuesta. En el Milán sospechan que la negativa de Kaká a esta oferta, que sería similar en importancia a la que el Real Madrid le ha hecho al jugador, es precisamente por el deseo del futbolista de jugar en el Bernabéu y no en Londres. Kaká tiene decidido que su próximo destino debe ser Madrid, pero siempre y cuando el Milán acceda a su traspaso, lo que hoy por hoy es imposible según su director general deportivo, Ariedo Braida. […] Una vez que Kaká regrese a Milán podrá hablar directamente con el club rossonero sobre sus deseos de jugar en el Real Madrid, aunque el Milán tiene la sartén por el mango puesto que el futbolista ha renovado hasta junio de 2011 y en Italia no existen las cláusulas de rescisión. [Joaquín Maroto / As]

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