Contentos con la dosis

El gol per se no es nada, y el partido es una excusa, una liturgia tradicional. ¿Alrededor de qué? Ahí, señores, está el truco. Se pueden llenar periódicos y periódicos alrededor de noticias incorrectas, inexistentes o prescindibles. Y da igual. Dirán, claro que hasta el gañán más fanático mira con desprecio la portada del As, el Marca o el Sport, y es cierto, pero si éstos siguen tratando al lector como a un homo antecessor es porque a éste se le ve contento con la dosis.Sobre esta base se aplica, día sí día también, una manita de respetabilidad. Es como dar esmalte a una boñiga: hay que hacerlo todos los días y en grandes cantidades pero, al final, la gente se piensa que es porcelana china. Columnas de opinión (hay una en el Sport que se llama Mi Verdad), tertulias y restaurantes caros. Miren ustedes a Tomás Roncero. Un analfabeto maleducado y primario cuyo único valor es ser capaz de hincar la rodilla con más fruicción que otros ante quien mande en el Real Madrid. Un arrabalero gritón de Salsa Rosa que, con camisa y corbata, se torna en fino analista, en experto, en el entendido que lee los partidos. Y cuela, señores, cuela. Porque si no, explíquenme quién ha hecho las convocatorias de la selección española en los últimos 20 años, cómo Raúl Bravo ha sido titular de la selección, cómo regresó Gerard al Barça por 3.000 kilazos o por qué mi facultad apareció un mes de enero de hace ya muchos años pintada de alusiones (honrosas) a un tal ‘Rambo Petkovic’.Todos estos elementos engarzan para crear un perfecto ecosistema. De existir un terrario futbolístico ustedes, queridos lectores, podrían ver la bella y eficiente interacción de presidentes constructores, agentes mafiosos y periodistas analfabetos.

[Pierre Nodoyuna]

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2 comentarios (por ahora) en “Contentos con la dosis”
  1. donLuisTeira 3 agosto, 2006
  2. Christian 3 agosto, 2006