Ronaldo y Beckham están acabados

Hace poco dije algo así como que no hay “artículo” de Toni Frieros en el que no le haga la pelota a alguien. Se me olvidaba, claro, que también utiliza sus “columnas” para disparar a todo lo que huela a blanco. Hoy, además de confundir al nuevo seleccionador inglés (McClaren) con una escudería de Fórmula 1 (McLaren), critica a David Beckham.

Es obvio que los años no pasan en balde y la intensa vida de Beckham, dentro y fuera del terreno de juego, han acabado por pasarle factura. A mi modo de ver, el madridista es un gran profesional, un enamorado del fútbol y un jugador dotado de un gran talento para centrar con la derecha. Su magnífica condición física le permite realizar un gran trabajo. Ahora bien, ni marca diferencias ni se echa el equipo a las espaldas, que es lo que se le debe exigir a quien cobra la fortuna que él cobra.

Lluis Mascaró, en cambio, derrama hoy su bilis sobre Ronaldo, al que Sport se dedica a ridiculizar por sistema. Mascaró escribe, más o menos, lo mismo que Frieros: Ronaldo ya no es nadie, le pesan los años, etc. Nada nuevo bajo el sol. En las últimas semanas, insiste este “diario” en que Fabio Capello no cuenta con él, e incluso ha llegado a decir que sería “un problema” para el italiano que Ronaldo empezara a marcar goles después de reaparecer. Dice Mascaró:

Según reza el slogan de una conocida marca de agua mineral, no pesan los años, sino que pesan los kilos. Pero a Ronaldo parece que le pesan las dos cosas. El brasileño llega hoy a la treintena en el momento más bajo de su carrera deportiva, a excepción de su etapa en el Inter, cuando se pasó tres temporadas y media lesionado. [Nota del editor: como excepción no está nada mal] El delantero está viviendo su ocaso futbolístico como un alma en pena: a pesar de que el Madrid le puso en el mercado, nadie quiso ficharlo el pasado verano, y ahora lleva tres meses sin jugar. Ha sido –y utilizo el pretérito perfecto porque hablo en pasado– uno de los mejores goleadores de la historia, pero ahora ha entrado en una decadencia irreversible. Y no sólo por su edad –hay jugadores que a los 30 o más aún rinden a gran nivel–, sino especialmente porque hace ya mucho tiempo que ha dejado de comportarse como un profesional. Hoy Ronaldo celebrará su cumpleaños en la más estricta intimidad. Su entorno más cercano y algunos compañeros de vestuario –Roberto Carlos, Robinho, Salgado y, tal vez, Beckham– participarán en una fiesta privada que no tendrá nada que ver con el espectáculo que el brasileño montó en el 2003 y que fue protagonista de todos los programas de salsa rosa. A los 27, el delantero vivía en la gloria ‘galáctica’, arropado por los títulos del Madrid y por un presidente, Florentino Pérez, que le consentía todos sus caprichos. En aquella época valía todo. Incluso una ‘orgía’ con minibuses repletos de jóvenes modelos ávidas de futbolistas ricos, famosos y ‘guapos’. […] Es una pena que aquel joven que asombró al mundo con su fuerza y su instinto goleador en su única temporada en el Barça se haya convertido, una década después, en un veterano que come demasiado, que no se cuida físicamente y cuyo entrenador, Fabio Capello, ya no le quiere porque “sale de noche y bebe”. La peor imagen de un deportista sin cabeza.

He de reconocer que Mascaró me ha impresionado: conoce el pretérito perfecto.

Algo parecido publica en Mundo Deportivo el mentiroso Óscar Zárate:

Ronaldo celebrará su cumpleaños en su chalet de La Moraleja, en las afueras de Madrid, sin querer hacer demasiado ‘ruido’, después de sus desenfrenadas anteriores fiestas de aniversario. Eran celebraciones donde llegaban autobuses atestados de chicas tan voluptuosas como ligeras de vestuario.

A Mascaró, a Zárate y a todos sus compañeros les recomendamos que lean el reportaje Capello mima a Ronaldo, publicado el miércoles en El País Diego Torres, que no es sospechoso de ser miembro acérrimo de La Brunete Mediática. Transcribimos parte. Y luego, que sigan diciendo lo que quieran. Al fin y al cabo, nos hacen reir.

El barullo atrajo la atención de Fabio Capello. El técnico dilató las fosas nasales como un animal salvaje, husmeó el aire, y se aproximó a la ronda con sigilo. “¡David!”, señaló a Beckham; “¡Puma!”, le gruñó a Emerson. Los dos interpelados huyeron como mascotas asustadas por el amo. Y entonces se quedaron frente a frente Ronaldo y Capello. Al fin solos, después de un agosto en el que los rumores se cruzaron en todos los sentidos. Por un lado circularon las voces que decían que Capello quería venderle por incompatibilidad de caracteres. Por otro, se extendió la versión de que era Ronaldo quien deseaba exiliarse en Italia, espantado ante los métodos castrenses del nuevo técnico.

Ese 5 de septiembre, sentados frente a la puesta de sol, Capello y Ronaldo iniciaron un idilio bendecido por las necesidades acuciantes del entrenador. Capello, que de sandio no tiene un pelo, detectó durante la pretemporada -y lo confirmó en el debú del Madrid en Liga, contra el Villarreal- que para que su maquinaria tenga sentido necesitaba algo que sólo Ronaldo puede brindarle. La magia de la pegada. Un goleador.

Este verano Ronaldo tuvo la sensación de que en el Madrid hay gente que quiere despacharle para hacer dinero. De lo que no duda es de que Capello siempre le quiso a su lado. Desde que regresó de Brasil, convaleciente de una operación en la rodilla izquierda para limpiarle unas adherencias que le molestaban, el entrenador siempre se interesó por el delantero y le pidió que bajara de peso y trabajase duro.

Durante un mes y medio Ronaldo se entrenó en doble sesión de mañana y tarde. La cirugía le provocó una inhibición muscular que le restó mucha fuerza. Los especialistas que le han tratado explican que para reestablecer a un velocista como el brasileño hay que actuar con sumo cuidado antes de hacerlo correr porque, de lo contrario, la potencia de sus músculos puede actuar en su contra provocándole lesiones.

Ronaldo fue sometido a continuos test isocinéticos para medir la fuerza de sus grupos musculares y así evitar desequilibrios entre los extensores y los flexores de la pierna operada. Al principio esta diferencia estaba muy acentuada. Ronaldo no pudo entrenarse en el campo hasta que no reequilibró su musculatura con pesas.

Una vez sobre la hierba hizo un trabajo aeróbico de alta intensidad para trasladar la fuerza a situaciones similares a las que encontrará en competición. Se preparó para poder completar unos 75 esfuerzos de entre 15 y 20 metros (realizados en dos o tres segundos) por partido. El objetivo ha sido lograr una recuperación lo más rápida posible de cada uno de estos esfuerzos, en los que su corazón alcanza hasta 195 pulsaciones. Para conseguirlo, ha debido bajar de peso y reducir grasa corporal. Como dicen los técnicos: “A menos peso, menos consumo de oxígeno y mayor fuerza relativa. A menos peso, recuperación más rápida”.

Ronaldo ya no tiene molestias.Sus compañeros han sido testigos de su entusiasmo creciente, alentado por Capello, que, dicen, “lo mima”. Al jugador le hace feliz la demostración de aprecio. Está de buen humor. Pronto se verá en una lista de convocados. Tal vez contra el Atlético, o contra el Barça. Entonces la delantera del Madrid registrará algo parecido al efecto dominó.

[La foto está extraida de Mundo Deportivo, y tampoco tiene desperdicio]

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3 comentarios (por ahora) en “Ronaldo y Beckham están acabados”
  1. cucaracha 22 Septiembre, 2006
  2. Doctor Broms 22 Septiembre, 2006
  3. Reverendny 22 Septiembre, 2006