Qué bueno es el Barça, qué malo es el Madrid (21)

Tras un verano revuelto a nivel institucional para Barça y Real Madrid, en el que ambos clubs se han visto sometidos a sendos procesos electorales, el equilibrio de poder en la Liga española parece que no ha variado por el momento. Mientras la entidad blaugrana consolida un modelo que ha transformado el club en tres años y lo ha devuelto al buen camino en los ámbitos económico y deportivo, la sociedad blanca aún no ha podido enderezar su rumbo.

El escándalo de manipulación que envolvió las elecciones del Real Madrid ha impedido que Ramón Calderón esté plenamente legitimado a ojos de un sector del madridismo que mantienen la guerra judicial por el voto por correo, una guerra que quizás podría desembocar en un nuevo proceso electoral.

El flamante presidente blanco también ha tenido que escuchar críticas por incumplir la mayor parte de sus promesas electorales en el ámbito deportivo, especialmente las de los fichajes de Robben o Kaká. Lo que tenía que ser un equipo rutilante, de fútbol ofensivo y carácter ganador se ha transformado en una ‘escuadra Capello’: sólida en el capítulo defensivo, habitualmente efectiva a nivel de resultados, pero que ofrece poco espectáculo. Además, viejas glorias como Raúl y Beckham no atraviesan su mejor momento, precisamente.

Un mal asunto en un Santiago Bernabéu que añora las épocas doradas de los primeros ‘galácticos’. A ello se ha de sumar que ya son tres las temporadas sin conquistar un título, mientras que el gran rival, el Barça, vive una época dorada en este aspecto tras ganarle por la mano en los fichajes (Ronaldinho, Eto’o, Deco…). Vigente campeón de la Liga de Campeones, se ha convertido en uno de los actuales referentes a nivel mundial, por el estilo de juego de su equipo, pero también por la espectacular transformación en el modelo de gestión.

Es cierto que el Barça también afrontó un proceso electoral este verano a causa de las divergencias en cuanto a la duración del primer mandato de Joan Laporta y su junta. Pero la buena marcha de la economía y el primer equipo permitieron que la institución superara la crisis sin desgaste alguno.

Recién acabados ambos procesos electorales, en el Camp Nou se vuelve a hablar de fútbol mientras que en el Bernabéu se cuestiona al presidente, al entrenador y al equipo.

[Antonio Sánchez, seudónimo tras el que se oculta la redacción de Sport]

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