El Mundialito

Poco antes del Mundial 98, se disputó en Francia un torneo amistoso entre algunas de las selecciones más importantes del planeta. A aquella competición, que será recordada por la bomba inteligente que Roberto Carlos consiguió de libre directo, se le denominó “Mundialito”.

Años más tarde, en enero de 2000, la FIFA organizó la primera edición del Mundial de Clubes, que contó con la participación de dos equipos europeos: el Manchester United, como vigente campeón de la Champions League, y el Real Madrid, como campeón de la Intercontinental.

Al periodismo español, en cuya memoria se supone que aún pesaba el recuerdo de aquel torneo entre selecciones, le dio por denominar a esta competición “Mundialito de Clubes”. De igual modo que el catch o lucha libre americana ha llegado hasta nuestros días como “Pressing Catch”, sólo porque Telecinco colocaba esa etiqueta a sus transmisiones deportivas (también había Pressing Boxeo y Pressing Fútbol), el Mundial de Clubes se quedó desde entonces con ese diminutivo. Toda la información que llegó a España procedente de Brasil, sede del torneo, hablaba de los partidos del Madrid en el Mundialito, de los rivales del Madrid en el Mundialito, de los goles y los fallos de Anelka en el Mundialito, de la expulsión de Guti en el Mundialito y de la eliminación del Real Madrid en el Mundialito.

El Barça afronta esta semana una nueva versión del Mundial de Clubes, que ya entró en vigor el año pasado. Si en 2000 este torneo convivía con la Intercontinental, en 2005 se convirtió en su relevo. El Barça, como campeón de Europa, lo disputa por vez primera. Y debe de ser este el motivo por el que el editor de Sport, Josep Maria Casanovas, desconoce todo lo que hemos contado en los tres párrafos anteriores. En su columna de hoy se muestra ofendido porque cree que lo de “mundialito” es una denominación despectiva acuñada estos días por la malvada prensa de Madrid.

En Madrid les duele. Sabido es que cada uno cuenta la feria según le va. Viene esto a cuento porque en Madrid parece imperar la consigna de que lo que no juega el Real no es noticia ni importante, hasta el punto de intentar desmerecerlo utilizando diminutivos que suenan ridículos. Ya saben por dónde vamos. Cuando el Madrid ganaba la Copa Intercontinental, aquello era la releche. Ahora que el Barça disputa el Campeonato Mundial de Clubs, hablan del Mundialito en plan peyorativo. La envidia corroe a más de uno. Ahora que la FIFA se ha tomado en serio esta competición con la participación de seis equipos representando a las seis Confederaciones Internacionales y con un calendario de partidos que completa una semana, resulta que en la capital lo ven como un torneo menor parecido a un bolo de verano. Craso error. Lo que les duele en el fondo es que el Barça les haya pasado por delante y convirtiéndose por méritos propios en el abanderado del fútbol español, un papel que se creían tenían reservado en exclusiva. De Mundialito, nada de nada. El mundialito, si quieren, que lo jueguen ellos al futbolín. El Barça, como espejo del ‘jogo bonito’ y garantía del fútbol espectáculo, sólo puede jugar un Mundial de Clubs después de ganar con todos los honores la Liga y la Champions

Lo mejor de todo es que, en otra de los artículos de opinión de Sport, el columnista Javier Rodríguez Marzo también se refiere al Mundial de Clubes como “mundialito”. ¿También a él le corroe la envidia?

Por otra parte, ayer veíamos cómo, en efecto, el diario As está intentando devaluar un torneo que, si disputara el Real Madrid, ocuparía páginas y páginas. Pero, ¿es Casanovas el más apropiado para criticarlo? ¿Le parecería un torneo de tanto relumbrón si lo disputara el Madrid en vez del Barça? ¿O diría que es una Intercontinental de hojalata?

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