Un recadito a Casanovas

El Barcelona tardará en querer regresar a Tokio. No tiene muchos motivos para desearlo. Dos episodios negros marcan su historia deportiva reciente en la capital de la electrónica y los hoteles-cápsula. Allí se dejó jirones de autoestima en 1992, cuando en pleno orgasmo del Dream Team cayó ante el Sao Paulo en la entonces Copa Intercontinental, un trofeo que ya nunca más llegará a su Museu bajo aquella denominación. Y en Tokio, más concretamente en Yokohama, hincó la rodilla ayer, ante otro equipo brasileño, maldito carnaval. El Inter de Porto Alegre volvió a privar al Barça, a este Barça que colecciona elogios y parabienes por su fútbol efectivo y preciosista, de la Copa del Mundo de Clubes de la FIFA, desde hoy, casi seguramente, de nuevo Mundialito.

[Fabián Ortiz, el lado oscuro, en As]

La Libreta | El Mundialito

Artículos Relacionados