Fracasado Beckham

No podían decir “Beckham se va del Madrid”. No. Beckham se va del Madrid “como un fracasado”, que hay que decirlo bien alto y bien claro. Como un fracasado.

Nos regala Sport varios artículos calcados que insisten en los mismos puntos y que tratan de ridiculizar al futbolista inglés: “spice-boy”, “sex-symbol”, “hombre-anuncio”, marido de una “pija” y de una “excéntrica”, “bisutería de lujo”, “estrella fugaz del marketing”, “chico guapo”, “modelo de Dolce&Gabbana”, “galán de cine”, “producto sin alma”… Tampoco faltan viñetas que califican al Real Madrid como “galaxia de pacotilla”.

Por supuesto, se abusa una vez más de la recurrente y ya clásica contraposición Beckham-Ronaldinho, uno de los temas clásicos de Sport. En cambio, no hay una sola línea que analice, siquiera de forma superficial, la trayectoria futbolística de Beckham en el Madrid. Se dice que ha fracasado, pero no se explica por qué. Leyendo el Sport de hoy, uno no podría jamás adivinar juega por la izquierda, por la derecha o por el centro; si es delantero, centrocampista, defensa e incluso portero. Porque Beckham, sí, grababa muchos anuncios, pero en cuatro años también ha jugado, mal que bien, algún que otro partido entre rodaje y rodaje.Y ha tenido entrenadores que le han colocado en una posición o en otra, y ha explotado o dejado de explotar algunas virtudes, y ha pagado o tapado algunos defectos. Pero no.

A Lluis Mascaró el tema le sirve además para abundar en sus dos temas favoritos: Jan es el más grande (acierta hasta cuando se equivoca) y el Madrid es el equipo de Franco. La cuadratura del círculo.

Los barcelonistas nunca podrán agradecer lo suficiente a Florentino Pérez el favor que le hizo al Barça el día que fichó a Beckham. Sucedió esto hace tres años y medio, verano del 2003, cuando el Madrid acababa de ganar la Liga con 22 puntos de ventaja sobre el Barça, que sólo pudo ser sexto y cogió el tren de la UEFA por los pelos. Por aquel entonces, el equipo galáctico estaba en todo su esplendor, con Figo, Zidane y Ronaldo como estrellas relucientes. Florentino se trajo al ‘spice-boy’ pensando en hacer un equipo imbatible y estaba orgulloso de darle la segunda estocada al Barça, pues en la campaña electoral Laporta había jugado esta carta que le dio la victoria en las urnas. Lo que jamás podía pensar el rey del tocho es que este fichaje significaría un antes y un después, ya que a partir de aquel momento el Madrid fue para abajo y contempló con estupor cómo se producía la resurrección del Barça con el sustituto de Beckham por bandera, Ronaldinho. En la vida, la avaricia rompe el saco y este caso lo demuestra. Creyeron que fichaban un crack y se encontraron con un producto de marketing que sólo vendía camisetas.

El día que Beckham anuncia su marcha del Bernabéu con el equipo roto y seis meses por delante en los que no tocará ni bola, la conclusión es que el inglés ha acabado siendo un perfecto sex-symbol, un hombre-anuncio, guapo, rico y con un ‘look’ que las enamora. Anuncios ha hecho muchos, para las más diversas marcas y en todos los continentes, pero títulos no ha conseguido ninguno. Eso sí, deja un rosario de escándalos y amantes. Su matrimonio con la pija Victoria tampoco le ha favorecido, ya que estaba más pendiente de la moda y de su corte de pelo que de los entrenamientos. Baste decir que futbolísticamente hablando, sus mejores años fueron los del Manchester United, ya que en Madrid cayó en las redes del marketing y así ha terminado, suplente de Capello y olvidado por la selección inglesa. Su carrera acabará donde de verdad le interesa, cerca de Hollywood, en Los Angeles, donde le aseguran un contrato con el que ganará más por imagen que por jugar al fútbol.

Visto lo que ha sucedido, al Barça le tocó la lotería el día que Beckham eligió al Madrid y Laporta tuvo que buscar urgentemente un sustituto. Ronaldinho ha resultado ser un diamante y el inglés, que costó a precio de oro, ha terminado siendo bisutería de lujo, algo que da brillo y esplendor, pero que no tiene consistencia ni valor. En la vida hay golpes de suerte y éste caso lo demuestra claramente. Beckham representa el fin de un modelo galáctico y de gestión futbolística que ya se llevó por delante a su propio creador. Por el contrario, en el Barça apostaron por hacer un equipo alrededor de un crack de verdad y les ha dado resultado. Afortunadamete, en el fútbol todavía mandan los goles y no las estrellas fugaces del marketing. Esta es una lección que hay que tener muy presente de cara al futuro, de la misma manera que los que ahora están arriba no han de dormirse en los laureles y han de saber renovar a tiempo la plantilla porque vivir de rentas es siempre un mal negocio.

El segundo motivo por el [Ronaldinho] que está en el centro de la actualidad va vinculado a Beckham. La primera idea de Laporta para cimentar su proyecto era el jugador inglés. Cuando aún era candidato llegó a un acuerdo con el Manchester. Beckham torpedeó el acuerdo y se echó en brazos de Florentino. Fue entonces cuando el Barça puso en marcha la operación Ronaldinho. No hay comparación posible. Ronnie se ha convertido en el número uno, ha ganado dos Ligas y una Champions, y Beckham se marcha del Madrid fracasado y sin haber ganado nada. Sólo por eso a Ronaldinho se le puede perdonar un retraso. [Josep Prats]

El primer gran acierto de la gestión de Laporta llegó tras un ‘fracaso’. Apenas 24 horas después de ganar las elecciones, Beckham, el ‘mediático’ que había utilizado como gancho en la recta final de la campaña, anunciaba su fichaje por el Real Madrid. “Tranquilos, tenemos recambio”, aseguraba el nuevo presidente blaugrana. Y llegó Ronaldinho. Hoy, el brasileño es el mejor jugador del mundo y el inglés, un galáctico estrellado que huye del Bernabéu para refugiarse en el glamour y los dólares de Hollywood. La historia se escribe muchas veces a partir de estos requiebros. Lo que pudo haber sido y no fue ha favorecido, en esta ocasión, los intereses blaugrana. Como en su día el madridismo se hizo grande ‘robándole’, con el beneplácito del régimen franquista, Di Stéfano al Barça.

Beckham se va a Estados Unidos frustrado por no haber conseguido ni un solo título vestido de blanco. Todo el prestigio que se había ganado en el Manchester United lo ha dilapidado en cuatro temporadas nefastas. El ‘chico guapo’ del fútbol jamás se ha adaptado al Madrid. La joya de la corona del proyecto de Florentino Pérez no ha pasado de ser un modelo de Dolce&Gabbana, que ha vendido muchas camisetas, ha ingresado una millonada en contratos publicitarios pero que no ha brillado nunca en un terreno de juego. Amargado y decepcionado, ha acabado rindiéndose a las presiones de su esposa, la excéntrica y pija Victoria, y ha emigrado a Los Angeles, donde acabará sin pena ni gloria su carrera deportiva… pero donde, tal vez, empiece otra como galán de cine.

El barcelonismo nunca podrá agradecer suficientemente lo que ha significado para el club que en lugar de venir Beckham lo hiciera Ronaldinho. Y no hablo sólo desde el punto de vista estrictamente futbolístico, en el que no hay color, sino también institucional y social. El crack brasileño le ha devuelto la sonrisa a los culés y ha conseguido que todos los niños del mundo quieran ser del Barça. El inglés –como diría Risto Mejide, el irritante jurado de O.T.– se ha convertido en un producto. Pero en un producto sin alma. [Lluis Mascaró]

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9 comentarios (por ahora) en “Fracasado Beckham”
  1. dieguitoalias 12 enero, 2007
  2. Anonymous 12 enero, 2007
  3. www.ademarista.com 12 enero, 2007
  4. Marcus 12 enero, 2007
  5. Doctor Broms 12 enero, 2007
  6. Anonymous 13 enero, 2007
  7. Futbloguista 13 enero, 2007
  8. JoseCR 14 enero, 2007
  9. JoseCR 16 enero, 2007