Qué bueno es el Barça, qué malo es el Madrid (28)

El destino ha querido que Saviola y Beckham, dos futbolistas importantes dentro del concierto futbolístico, acabaran sus contratos con el Barça y el Madrid, respectivamente, la misma temporada. […] Saviola se quedó en el Barça a contrapelo y consciente de que era el último de la clase. Beckham, en cambio, aún era el más guapo de la clase aunque el nuevo profesor italiano que le tocaba este año no era, a priori, muy partidario de las figuritas de pasarela. Con el tiempo y ayudado por las circunstancias, el argentino del Barça se fue haciendo un hueco en el equipo mientras el inglés del Madrid se lo hacía en el banquillo. El pibe se ganaba la confianza de Rijkaard y David se enfrentaba a Capello. Llegado el nuevo año, al madridista le faltó tiempo para anunciar que se largaba a Hollywood, mientras que el barcelonista ha marcado, desde entonces, seis goles en tres partidos. Claro está que para que se produjera este desenlace, ha sido decisiva la sensibilidad con la que ambos clubs encararon el problema. Rijkaard no ha discriminado a Saviola ni el club ha dado órdenes para que se pudriera en la banda. No ha habido filtraciones ni maniobras que complicaran la relación. Ya que está, si se le necesita, juega. Fabio Capello, en cambio, no ha tenido mano izquierda ni derecha y su escena final le ha dejado en evidencia. “No jugará más”, lo que es tanto como regalar medio año de contrato a una estrella. Pase lo que pase al final con Saviola, lo que está claro es mientras él ayuda al Barcelona con sus goles, Beckham es un ex madridista en nómina.

[Joan Maria Batlle, posiblemente el peor columnista de España, en Sport]

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