Ética del trabajo

No sé la de semanas que se ha tirado Relaño hablando de que, con Capello, el Madrid había recuperado la ética del trabajo, pero han bastado dos semanas para que la teoría reviente por todos lados.

Tomás Veleta Roncero, que es a Mijatovic lo que Mascaró a Laporta, tranquiliza hoy al madridismo: esto lo salva el héroe de la Séptima.

Pedja es un icono para muchos madridistas y no quisiera que acabase quemándose a lo bonzo en su despacho del Bernabéu como le sucedió a otro mito viviente de la religión blanca: Butragueño. Veo a un Mijatovic al que parece que no le temblará el pulso. En este club se ha extraviado la dinámica del trabajo y el compromiso por la camiseta desde hace demasiado tiempo. El precio ha sido muy costoso. Tres años en blanco y una afición sumida en una depresión absoluta. Mijatovic se juega su prestigio y debe dejarse de gaitas, sin mirar el DNI ni la nómina de los culpables. Pero que empiece por el primero: Capello.

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5 comentarios (por ahora) en “Ética del trabajo”
  1. Javier 9 enero, 2007
  2. Doctor Broms 9 enero, 2007
  3. Anonymous 9 enero, 2007
  4. Anonymous 9 enero, 2007
  5. Anonymous 9 enero, 2007