La amarilla

Una vez más –y ya van unas cuantas–, el Real Madrid ha puesto a trabajar a todo su aparato mediático y propagandístico con el objetivo de que los comités rearbitren un partido en el que se consideran perjudicados. El propio club, futbolistas, y medios afines han orquestado una nueva campaña que beneficie sus intereses. En este caso, se trata de conseguir que se le retire a Beckham la tarjeta amarilla que vio en San Mamés y que le impedirá jugar ante el Sevilla este domingo, en el partido que dirá si el Real Madrid seguirá disputando el título. Nada más concluir el choque ante el Athletic, Pedja Mijatovic fue el primero en poner en duda la decisión de Muñiz Fernández, que amonestó al inglés por perder tiempo en el saque de una falta. Anunció que el club recurriría la tarjeta, la quinta, que obliga a Beckham a cumplir un partido de sanción. Luego, jugadores como Diarra y Cicinho, han recuperado para la causa la ya cansina cantinela de la persecución arbitral. Mientras tanto, los servicios jurídicos hacen el suyo, que pasan por enviar hoy un escrito de alegaciones y un vídeo del partido en el que, según el club, se demuestra que el jugador no tiene intención de perder tiempo. [J. A. Martínez, seudónimo de la redacción de Sport]

Hoy toca partido en los despachos de la Federación, ese turbio territorio en el que el Madrid no pinta nada desde los mágicos tiempos de Don Santiago y de Calderón (Antonio). Si en el Comité de Competición queda un poco de decencia y ética jurídica, hoy le quitarán a Beckham esa tarjeta que Muñiz le mostró en San Mamés para dejar claro que a los que llevan camiseta blanca, ni agua. Mis ojos han visto este año cómo expulsaban a Ronaldo por decirle “fenómeno” a un árbitro o cómo al propio Becks le enviaban a las duchas del Bernabéu hace dos temporadas por aplaudir una decisión del trencilla. El pobre David se limitó en Bilbao a pedir que se retrasase la barrera, con 0-3 en el marcador, y Muñiz se atrevió a colegir que el platino boy quería perder tiempo porque el triunfo corría peligro. De aurora boreal. El problema es el doble rasero. Que el Madrid lidere el cupo de tarjetas de la Liga como si fuese un equipo leñero es para comer cerillas. Los blancos ya llevan 107 amarillas, 23 más que el Sevilla y 31 más que el Barça. El problema es que sacárselas al Madrid no cuesta nada. Incluso, les parece un gesto torero ante la grada. Pero Beckham viene de un fútbol bravo y honesto que vuelve a reinar en Europa. Allí nadie pierde tiempo ni especula. Por eso, pido a los juristas de Competición que levanten hoy esa tarjeta porque el espectáculo debe ser protegido por sus señorías. Y Beckham merece estar el domingo en la gran final por el título. Que así sea. [Tomás Roncero / As]

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6 comentarios (por ahora) en “La amarilla”
  1. McCarran 3 mayo, 2007
  2. rapsodos 3 mayo, 2007
  3. ivan 3 mayo, 2007
  4. marcianko 3 mayo, 2007
  5. L. León 3 mayo, 2007
  6. McCarran 4 mayo, 2007