Y eso que era un penalti de libro

Bueno, pues quedan cuatro jornadas y el Madrid es líder con todas las de la ley. ¿Quién lo iba a decir? Yo no, desde luego. En este periódico amparamos con gusto la Cofradía del Clavo Ardiendo como un guiño a la necesidad del Madrid de recuperar su viejo espíritu de lucha, adormecido tantos años atrás, pero nunca encontré verosímil que el Madrid se echara encima del Barça. […] Y esto ha sido posible porque el Barça se ha dejado ir durante un tiempo, y porque cuando ha apretado le ha fallado la puntería. Bien mirado, el Barça ha fallado muchas ocasiones de gol en las últimas jornadas. También ayer, durante la primera parte. Las cosas le empezaron estupendamente, porque Iturralde, ese que dice que el Madrid de qué se queja si no trajo a Kaká, aprovechó la primera ocasión traída por los pelos para pitar penalti. Tres minutos y torniquete en la cornada de Getafe. Pero luego no pilló puerta y al final un despiste en cadena acabó en el tanto de Sobis, cortesía de Víctor Valdés. La diferencia está en la fuerza mental. El Madrid la ha adquirido, ha hecho suya la convicción fanática de Toñín el Torero y Tomás Roncero. El Barça la ha perdido, y hasta sus piernas más ilustres se aflojan ante el gol. Le quedan los árbitros, pero ¿qué más pueden hacer que no hayan hecho ya, y no ha servido?

[Alfredo Relaño, con la bufanda, en As]

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6 comentarios (por ahora) en “Y eso que era un penalti de libro”
  1. marcianko 15 mayo, 2007
  2. Louis 15 mayo, 2007
  3. Jon 15 mayo, 2007
  4. marcianko 15 mayo, 2007
  5. Jon 15 mayo, 2007
  6. santote 17 mayo, 2007