Lo que se jugaba Don Imprescindible

“¿Se juega usted mañana mucho como entrenador?”, preguntó Antón Meana, de Radio Marca, en vísperas de la visita del Barça, hace ya una semana. A Mourinho, a juzgar por su reacción, le sentó a cuerno quemado. Y, como en él es costumbre, respondió señalando su palmarés.

No era una pregunta tan descabellada. La derrota copera ante el Barça -una más- ha abierto la veda: ya no hay miedo a criticar a Mourinho. En realidad, muchos nunca lo han tenido. En As o Marca, columnistas de muy distinto pelaje -Palomar, Segurola, Relaño, Roncero, San Martín…- ya habían atizado a Mourinho con mayor o menor entusiasmo. Sin embargo, una portada de Marca reproduciendo al detalle una discusión en pleno vestuario supone un punto de inflexión. Algo impensable en otras épocas nada lejanas. Del “no muerdas la mano que te da de comer” hemos pasado al “quien no te da nada, nada puede quitarte”.

A Mourinho, el guardián que ha cerrado el grifo de las entrevistas y hasta de las ruedas de prensa, el dircom que dice “Eso preguntádselo a Pepe” al tiempo que prohíbe hablar a Pepe, de repente se le afean en portada los errores (“mourinhadas”) y se le responsabiliza de las derrotas. Relaño le compara incluso con el Capitán del Costa Concordia en un símil poco afortunado.

Su portada -en tono editorializante- refleja mejor la situación: “Don Imprescindible se hace el interesante”, resume As tras la amenaza de Mourinho de marcharse el 30 de junio, a la que recurre por segunda vez cuando se cumplen doce meses exactos de la primera. Si un clavo saca otro clavo, filtración con filtración se combate, aunque a algunos informadores solo les gusten las que les suministran a ellos.

Feliz día de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas.

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