Pastillas y supositorios

Al descanso del partido del martes en el Bernabéu se mascaba el Pellegrinazo. […] Mou llegó a la caseta con los instintos homicidas de Dexter, pero nunca hay un juego de cuchillos a mano cuando uno lo necesita. Tenía más ganas a sus jugadores que el Rey a Urdangarín. Dicen que hubo bronca, pero sin gritos, ni aspavientos, ni lanzamiento de Red Bull, ni siquiera un: “¿Qué somos: leones o huevones?”. Los muchachos del Madrid salieron como si les hubieran introducido guindillas por el mismo orificio donde se introducen los supositorios. […] A Messi le dolía la panza, pero como no habla catalán, los médicos del Barça entendieron que tenía fiebre. Da igual. No hay mal que no arreglen unas pastillas.

[Miguel Serrano / Marca]

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