El Villarato enriquece la lengua

En contra de lo que se afirma con frecuencia, el lenguaje deportivo también enriquece la lengua. Es muy creativo. […] Se trata de un ámbito que genera más neologismos que otros y los incorpora al imaginario colectivo (resultado gafas, cerocerismo…; cruces léxicos, como villarato, batigol, Moudrid, picagate, mouchísimo…; juegos con las siglas: ¡Qué NBArbaridad!; utilización muy expresiva de prefijos y sufijos: puyolazo…). Puede considerarse una punta de lanza de innovaciones lingüísticas.

Extracto de las conclusiones del VII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo.

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