Barbaridades y Pichu Cuéllar

Pichu Cuéllar ha sido el hombre del día. Dos circunstancias confluyen para explicar su trending topic. La primera es tristemente habitual: un medio de comunicación publica una información falsa sobre un futbolista. La segunda es inusual: el afectado sale a recriminar al periodista en público. Ayer tuve la ocurrencia de comentar en Twitter solamente la segunda. Sobre la primera ya estaba leyendo muchas críticas, y unirse a una lapidación, aunque alguno no se lo crea, me da pereza. Como somos de silogismo fácil, de inmediato mi crítica a los modos de Cuéllar fue entendida por muchos como una exculpación del periodista, que al parecer era el único que debía recibir mi crítica o, al menos, su mayor parte. Y por supuesto, de inmediato llegó la acusación de “corporativismo”. Porque, al parecer, de mí se espera que atice a los periodistas, a nadie más que a los periodistas, por sistema y sin matices. Más pereza.

‘La Nueva España’ publicó un vídeo titulado “Pichu Cuéllar reta a la afición a su llegada a Riazor”. Como supimos luego, la información no era veraz, pues Cuéllar en realidad estaba observando a una persona que sufría un ataque epiléptico. El periodista omitió esta información. Si lo hizo por torpeza o por maldad sólo puede saberlo él, aunque en Twitter he encontrado mucha gente predispuesta a contemplar sólo la segunda opción. Está bien que el público crea que los periodistas son tan poco propensos a equivocarse, pero me temo que sobrevaloran al gremio.

El periodista, Víctor Rivera, se excusa diciendo que envió el vídeo a la redacción según lo grabó, y que fue allí donde le dieron esa interpretación y lo titularon. A eso se refiere Pichu Cuéllar cuando le recrimina enviar una información a la que luego otro puede añadir lo que quiera, sin mayor comprobación. Pudimos ver el vídeo en ‘Gol’ porque el resto de medios presentes acordaron no sacarlo -a petición del Sporting según algunas versiones-.

Incluso en el caso de que se tratara de un error, el vídeo de ‘La Nueva España’ revela la obsesión por convertir cada gesto de un deportista en una noticia, cada grabación en una exclusiva, incluso una mirada que no se sabe muy bien qué significa. Y además, muestra la alergia del periodismo a la rectificación, y no digamos ya a la disculpa. Aunque Cuéllar no quiso aceptar la disculpa del periodista, según la Cope, no habría estado de más una explicación a los lectores, en lugar de cambiar el título al vídeo, y listo.

Así que Cuéllar prefirió salir a ajustar cuentas. Con muy malos modos, por cierto. Aún así, ha encontrado muchos apoyos. Álvaro Arbeloa le ha dicho, textualmente: “Tienes todo nuestro respeto y apoyo”. Como habla en plural, no sé a quiénes se refiere, pero espero que no me cuente entre ellos. Cuéllar no tiene mi respeto por faltarle a nadie al suyo, por más que su enfado sea comprensible.

He leído hoy auténticas barbaridades. Jamás pensé que tanta gente pudiera no ya justificar sino aplaudir expresiones insultantes, con argumentos en su mayoría peregrinos. Varios coinciden al decirme que Cuéllar, con mejores modos, no habría conseguido que se hablara del tema en medios nacionales. Cosa que, además de ser discutible, hace que me pregunte si de verdad es tan importante que toda España supiera que un medio asturiano acusó al portero del Sporting de mirar mal a unos señores por la calle.

La conclusión es que, para un número creciente, insoslayable, de aficionados, el periodista se ha convertido en una lacra contra la que el insulto está legitimado. Y más allá de lamentar la mala educación de Cuéllar, más allá de lo que una jauría de exaltados pueda decir en Twitter, el periodismo debería también preguntarse si tiene algo que ver con semejante nivel de crispación; si tiene gran parte de culpa de que se perciba a los medios como fábricas de manipulación en las que la posibilidad del error ni se contempla. Yo tengo muy claro que la respuesta es sí.

Bonus track: Antonio Agredano ha escrito también sobre este asunto en Diarios de Fútbol. Enlazo su artículo antes de leerlo, con la seguridad de que será interesante y el temor a leerlo y tener que borrar todo lo que he escrito.

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50 comentarios (por ahora) en “Barbaridades y Pichu Cuéllar”
  1. Motumbo 5 Octubre, 2016
  2. Ricardo Gomez 5 Octubre, 2016
  3. Rafa 5 Octubre, 2016
  4. Adolfo 5 Octubre, 2016
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  9. ElZorres9 5 Octubre, 2016
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  15. sdlrdc 5 Octubre, 2016
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  19. Louis 5 Octubre, 2016
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  21. Juan 5 Octubre, 2016
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