Josep Maria Casanovas nos regaló este sábado una de esas columnas que dejan huella: “El Real Madrid vuelve a ser el equipo del Gobierno”, se titulaba la joya.
Un servidor conoció Sport cuando gobernaba Felipe González, lo lee con regularidad desde la época en que Aznar apuraba su mandato y ha venido anotando cosas en esta libreta durante las dos legislaturas de Zapatero. En todo este tiempo, Sport nunca me había avisado de que el Madrid hubiera dejado de ser el equipo del gobierno, condición imprescindible para “volver a serlo”. El Madrid, según Sport, siempre lo ha tenido todo atado y bien atado en los despachos; no había en el fútbol español “cacicada” (palabra muy del gusto del diario) en la que no denunciaran una alargada mano blanca. Y sin embargo, aquí estamos, sorprendidos de que el Madrid “vuelva a ser” el equipo de Gobierno.




Para celebrar que en el blog hemos estrenado una
Al descanso del partido del martes en el Bernabéu se mascaba el Pellegrinazo. [...] Mou llegó a la caseta con los instintos homicidas de Dexter, pero nunca hay un juego de cuchillos a mano cuando uno lo necesita. Tenía más ganas a sus jugadores que el Rey a Urdangarín. Dicen que hubo bronca, pero sin gritos, ni aspavientos, ni lanzamiento de Red Bull, ni siquiera un: “¿Qué somos: leones o huevones?”. Los muchachos del Madrid salieron como si les hubieran introducido guindillas por el mismo orificio donde se introducen los supositorios. [...] A Messi le dolía la panza, pero como no habla catalán, los médicos del Barça entendieron que tenía fiebre. Da igual. No hay mal que no arreglen unas pastillas.
















