jun 15

Una de dos. O Celino (des)Gracia Redondo estaba de broma cuando se sentó ayer a hablar con el compañero Matallanas, entre jamones pata negra que demuestran lo bien que le ha ido la vida tras la tarde de autos, o este hombre habla con antimadridistas infiltrados que le han tomado la cabellera haciéndole creer que eran tan blancos como el color de su pelo. Puedo presumir orgulloso de conocer a miles y miles de merengues y prometo por mi honor que jamás me dijo ninguno que haya perdonado lo que sucedió en Tenerife con García de Loza (1992) y Gracia Redondo (1993).

Les voy a refrescar la memoria. En aquella tarde soleada y maldita del 20 de junio, el árbitro aragonés se vistió de Ovrebo hasta permitirse el lujo de hurtarle al Madrid de Benito Floro tres penaltis (¡he dicho tres!) en el primer tiempo. [...] No ha prescrito, señor. Los madridistas ni perdonamos ni olvidamos.

[Tomás Roncero, portavoz del madridismo, en As]

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