“Adiós Champions, adiós Pellegrini”, rezaba anoche Marca.com, nada más consumarse la tragedia madridista en el Bernabéu. Presidía la web el rostro de Pellegrini, en una foto panorámica que cruzaba el monitor de lado a lado. En la portada del diario, por supuesto, el esquema se repite. También la frase de marras, que cede protagonismo a un gigantesco “FUERA”. Es lo que en el argot se denomina “matar” a alguien. Marca, como estaba previsto, ha matado a Pellegrini. El mensaje está claro desde hace ya muchos meses: cuando gana el Real Madrid, gana Cristiano Ronaldo; cuando pierde, pierde Pellegrini. Y sólo Pellegrini. Y nadie más que Pellegrini.
Las campañas de desprestigio existen desde que la prensa es prensa. Lo que posiblemente no había existido en toda la historia del periodismo contemporáneo es un director de periódico tan poco dotado para la sutileza. Eduardo Inda es un predicador de trazo grueso, un consumado especialista de lo burdo. Todo se soluciona con un fotón de Pellegrini a todo trapo. Sólo le ha faltado titular: “Pellegrini robó la Décima”.


“Pffffff!”. “Ya era hora”. “Hay que fastidiarse con estos tíos”. “Pues no somos tan malos”. “¿Por qué unos días lo hacemos tan rematadamente mal y otros tan insuperablemente bien?”. “¿Por qué narices tenemos que ser siempre unos sufridores?”. “¿Qué pecado habríamos cometido en la otra vida para que ésta sea un valle de lágrimas?”. Seguro que estos pensamientos y alguno más transitaron por el coco de Juan Colchonero a las once menos cuarto de la noche de anteayer cuando el esta vez sí imparcial Iturralde González sopló el pito marcando el camino de los vestuarios.









Se comenta que…