Según Wikipedia, un videoblog o vlog es “una galería de clips de vídeos, ordenada cronológicamente, publicados por uno o más autores”. Mucho me temo que este concepto ya se ha quedado obsoleto. Y es que, amigos míos, el director de Marca, Eduardo Inda, estrena este martes ¡su propio videoblog!. Lleva por título ‘Marca en dos minutos’. El mismísimo canguelo en formato 16:9.
Ya sabíamos que Inda quiere ser el Pedro J. del periodismo deportivo, así que es natural este salto al vlog. Así tiene ya un nuevo medio para llevar a cambo sus infames campañas. Podrá pedir la marcha de Pellegrini, decir que el Barça no vale un pimiento, abogar por la honestidad de los árbitros y denunciar su corrupción al mismo tiempo… En suma, los grandes temas del pensamiento ‘indano’.
La noticia ha sido acogida con entusiasmo por los lectores de Marca. De los votos recibidos en la noticia que anuncia el advenimiento, 1.764 son negativos y 92, positivos. Y la opción de comentarios está cerrada.
Mientras llega la primera entrega, abrimos boca con la edición semanal de ‘Los puntos sobrelas íes’. Congratula saber que, pese a la novedad del Indavlog, el director de Marca no baja el nivel en su columna. Hoy nos cuenta que, como todos sabemos, él siempre ha sido un gran fan de Higuaín. Y para demostrar lo muchísimo que le gusta el ‘Pipita’, no sólo asegura que fue un fichaje de Fabio Capello (algo que todo el mundo, incluido él, sabe que es falso), sino que además avisa de que “no hay que encumbrarle antes de tiempo”. Si algo caracteriza a Inda es la prudencia. A Higuaín no hay que encumbrarle antes de tiempo, claro que no. Eso sólo hay que hacerlo con Benzema.

Bien es verdad que con este equipazo todo es posible. Si hace tres años se remontaron seis puntos al grito de “¡Juntos podemos!” con un plantel que al lado de lo que hay ahora ostentaría la condición de equipito, cómo no se va a hacer lo propio con un plantillón. [...] Claro que Pellegrini no es ni será en veinte reencarnaciones el superlativo Fabio Capello. Y pensar que esta proeza no va a costar un huevo sería un autoengaño de tomo y lomo. Máxime si El Ingeniero continúa en sus trece como el memorable Paco Martínez Soria en Don Erre que erre. Su empecinamiento más grave quedó en evidencia con más crudeza que nunca en La Catedral. Me refiero, claro está, a su patológica a la par que sospechosa manía de jugar sin unos extremos que con él ni están ni se les espera.













