[19-II-2011] Existe una vieja triquiñuela en el mundo del fútbol que consiste en relacionar a un futbolista (en este caso Neymar) con un gran club (el Barça) para que la noticia dé la vuelta al mundo y se revalorice. Si, además, uno de sus representantes es amigo personal del presidente Sandro Rosell (como sucede con André Curi) el escenario ya es perfecto. Ya puede desmentir el Barça todo y precisar que Albert Valentín no dijo nada de él en Brasil. La ‘bola’ ya es irrefrenable. Las ‘webs’ de todo el mundo se van retroalimentando. Lo que es más difícil de creer es que el presidente Sandro Rosell negocie a espaldas de Pep Guardiola un fichaje, como dicen que es el caso. Eso significa no conocer ni a uno ni a otro, ni tampoco a ‘Zubi’ ni al Barça. Por todo ello es imposible que Neymar pueda ser el ‘sucesor’ de Keirrison. Tranquilos. [Francesc Aguilar / Mundo Deportivo]
[25-VI-2011] Hace ya meses que el Barça pudo fichar a Neymar. Sandro Rosell tiene un peso específico muy grande en Brasil. Una de las personas que controlan a Neymar es amigo personal del presidente blaugrana. Se lo propusieron a Pep Guardiola. El ‘staff’ técnico ya tenía amplios informes porque le seguían de cerca. Todos coincidieron en que se encontraban ante un talento con el balón en los pies, un futbolista genial, aunque una persona inestable, con un carácter que no cuadraba para nada con un vestuario que es ejemplar en su convivencia. Neymar es una reedición del caso Mario Balotelli, otro crack con la cabeza ‘mal amueblada. [Francesc Aguilar / Mundo Deportivo]

[8-IX-2011] El fútbol de Neymar gusta mucho al Barça. Y no solamente de manera genérica, sino también porque se le observan cualidades técnicas y tácticas fácilmente adaptables al específico modelo de juego que practica el equipo azulgrana, condición ‘sine qua non’ a la hora de plantearse cualquier fichaje. Sobre el crack del Santos existe una corriente de opinión muy generalizada que le ve como un delantero tan bueno como individualista. El seguimiento que le ha hecho el Barça no va precisamente en esa línea. Es cierto que Neymar tiene una innata tendencia a resolver las jugadas personalmente, pero con 19 años se le ha visto ya lo suficiente como para comprobar que también sabe asociarse y explotar los apoyos de sus compañeros, algo fundamental para no chirriar en el actual estilo de juego del Barça. [Francesc Aguilar / Mundo Deportivo]
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