El periodismo deportivo ha dado paso a un nuevo género: el periodismo arbitral. Los equipos y el juego hace tiempo que pasaron a segundo plano. Llevamos tres semanas en las que no se habla de otra cosa. Lo más grave es que las decisiones que han dado pie a tanto debate son tres aciertos: la roja a Cristiano Ronaldo, la posición correcta de Pedro y la expulsión de Piqué. El día que los árbitros expulsen al jugador equivocado o piten lo que no es… Mejor no pensarlo.
En el periodismo arbitral todo el mundo es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Todo es premeditado. No existe el error, sino el complot. Todo se debe a las presiones de Villar o a las de la prensa de Madrid, según el diario. Los árbitros no son tan ineptos como se nos ha dicho durante años. Nunca se equivocan. Saben muy bien lo que hacen en todas y cada una de las decisiones que adoptan.
La espiral de locura crece y crece, alimentanda por unos y otros. En ‘Marca’ se preguntan cuántos partidos deben caerle a Piqué por su entrada (y se sentirán decepcionados y agraviados si no le condenan a perpetuidad). En ‘As’, Alfredo Relaño ofrece hoy una especie de ‘excusatio non petita’ sobre el concepto que él acuñó en su diario hace ya algunos años:











Se comenta que…