Una de las parábolas que explica el evangelista Marcos describe la historia del sembrador que esparció la semilla en distintos lugares. Al borde del camino, los pájaros se la comieron. En un terreno rocoso y por falta de raíz, se secó con el sol. Entre las espinas, no dio fruto, ahogada. Sólo los granos que cayeron en una tierra fértil dieron fruto: “Fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno”. Es la parábola de Messi. Jesucristo, sin saberlo, pronunció esas palabras a orillas del Tiberíades para hablar del delantero argentino. Aunque, siendo Dios, lo más probable es que las pronunciara a conciencia, como si fueran una profecía, conocedor del futuro del crack azulgrana. Los cien goles (más uno) de Lionel Messi son una realidad porque en su día (y a lo largo de los años) se plantó la semilla en el lugar adecuado, en el entorno que tocaba y con cuidados extremos.
[Josep M. Fonalleras en Sport]











Se comenta que…