Ayer, gracias a la portada de Mundo Deportivo, supimos que Messi se había colocado al frente del pichichi. Hoy, en otra gran exclusiva, este diario nos desvela que el F.C. Barcelona es objeto de una completísima persecución, un complot con tres patas, algo así como la Santísima Trinidad de los paranoicos: persecución “mediática”, persecución “deportiva” y persecución “arbitral”. Una noticia curiosa teniendo en cuenta que, hace un mes escaso, este mismo periódico enmendaba la plana a sus colegas capitalinos, a los que acusaba de agitar fantasmas para tapar las propias miserias y tratar de -ese verbo que tanto gusta en la prensa deportiva catalana- desestabilizar.
Descansa el Villarato y, como es lógico, arrecia el Villarat. Mundo Deportivo ‘plagia’ a Relaño, que sugiere habitualmente que equivocarse contra el Madrid está bien visto, y ‘plagia’ a Inda, un hombre capaz de proclamar la honradez de los colegiados y, en la siguiente línea, denunciar que arbitran coaccionados. Los artículos de hoy, a cuál más llorón.
Los ideólogos y adeptos a la secta del ‘Villarato’ están disfrutando en las últimas semanas al comprobar que la campaña da frutos. Han conseguido lo que querían. No sólo han convertido la Liga en una sospecha permanente, sino que han logrado mediatizar a los que imparten justicia. Los árbitros se sienten más presionados que nunca, sobre todo cuando deben tomar decisiones con el Barça de por medio. No quieren ayudar ni perjudicar a nadie, pero inevitablemente están afectados por el eco de los medios de comunicación afines al Madrid, que hace tiempo que encontraron en el supuesto ‘Villarato’ un chollo porque el morbo tiene audiencia.
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