¿Quiénes son más? ¿Los que han hablado de un presunto declive de Leo Messi o los que han hablado de los que han hablado de ese presunto declive?
Yo tengo clara la respuesta.
El director de Sport, Joan Vehils, asustaba a sus lectores el pasado domingo: “Los más atrevidos o, simplemente, descerebrados ya pronosticaban el final deportivo del crack azulgrana”, escribía Vehils, por supuesto sin dar nombres. En su artículo solo aludía a “Madrid”, ese ente sin rostro, esa ciudad en la que todos los periodistas piensan lo mismo y basta que uno de ellos diga una barbaridad para que la digan todos. “Unos argumentaban que el mejor jugador del mundo atravesaba un bajón físico”, lamentaba Vehils, cuyo diario publicó el pasado jueves que el Barça atravesaba un “bajón físico programado”. De locos.

Mourinho es un gran entrenador, un gran traductor y un buen actor, pero no nos gusta. No es del estilo Barça. Tuvo la oportunidad de aprender los valores de nuestro club en los años en que trabajó en el Camp Nou, pero no la aprovechó. De hecho, fue una suerte y -un gran acierto- que Laporta fichara a Guardiola pese a que lo fácil hubiera sido traerle a él. Es más, cada día entendería más que fichara por el Madrid.
















