may 19

[3-V-2008] Avram Grant se pasó por la piedra en una sola noche el fútbol científico de Benítez y el poderoso carisma de Mourinho. ¿A que parece estúpido? Pues lo es. Pero no lo es menos atribuir a los entrenadores más poder desequilibrante que a los jugadores, sólo porque tienen fuerza mediática. En el mundo de los juegos, como en el de las artes, la academia debe tener un límite. Si permitimos el excesivo intervencionismo de los entrenadores, eliminaremos toda idea de felicidad, en los jugadores primero y en los espectadores después. [Jorge Valdano / Marca]

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