Artículos sobre Manuel Pellegrini

Manolo, el del récord

Cuando Mourinho se echa al monte, no necesita refuerzos. Aún así, Eduardo Inda siempre acude servicial al quite cual Waylon Smithers. Si un político necesitado de diez minutos de fama decide insultar a Mourinho, allá va Inda con su videoblog para contar que empina el codo más de la cuenta (el político). Si Mourinho menosprecia a Pellegrini, allí acude Inda, el de Zumosol, con una portada para sacudirle aún más fuerte. La de hoy, una nueva muestra de rencor y barriobajerismo.

En su último despropósito audiovisual, Eduardo Inda critica a Pellegrini por recordar que el año pasado, a estas alturas de temporada, tenía un punto más que Mourinho. Como si él mismo, cuando le ha interesado, no hubiese fomentado la comparación de Pellegrini no sólo con Mourinho en el Madrid, sino con Garrido en el Villarreal. “Mourinho se ha limitado a defenderse”, alega Inda para justificar a Mourinho, objeto de un ataque feroz por parte de su colega chileno, como puede apreciarse. Debería llevar la ofensa a los tribunales. Te empiezan recordando que tienes un punto menos y, antes de que te des cuenta, acabas amaneciendo junto a una cabeza de caballo ensangrentada. Así las gasta Manolo.

El sieso y el príncipe

El Madrid no ganó la pasada Liga por culpa del “sieso” de Pellegrini, pero está a punto de meterse en cuartos de la Champions gracias al “príncipe” Mourinho. De estas cosas se entera uno leyendo a Miguel Serrano en la última de Marca. El sieso, por cierto, llevaba a estas alturas de campeonato un punto más que el príncipe. No seré yo quien haga de menos a Mourinho por una diferencia tan exigua (más aún cuando el juego, en mi modesta opinión, ha mejorado este curso), pero resulta extraño que Marca, tan partidario de comparar al chileno con sus sucesores en el Bernabéu y en El Madrigal, aún no haya dicho nada. Ni siquiera una mala metáfora con Yola Berrocal o Falete de esas que tanto gustan a su columnista dominical.

Érase una vez un estadio maldito allende los Pirineos que se llamaba Gerland. Cada vez que el Madrid jugaba allí, le sobaban el morro hasta ponérselo como a Carmen de Mairena y volvía a España con una mochila de golpes a la espalda como la de El Pozí. La maldición se cepilló al cruzado mágico de Luxemburgo, a un centurión como Capello y a un sieso como Pellegrini. Y entonces llegó el príncipe Mou y deshizo el hechizo sin trivote ni gaitas. [...] El jueves Manolo El Breve y El Kiricocho vuelven al Bernabéu. Es la ocasión ideal para que Pellegrini, que tiene al Málaga más hundido de lo que lo cogió, le quite una Liga al Madrid. Perdón: otra Liga. [Miguel Serrano, ayer, en Marca]