Este libro es… una exhaustiva radiografía de la cantera del FC Barcelona. Tras una interesante introducción histórica -en la que rebobinaremos hasta la llegada del revolucionario Laureano Ruiz, en los años setenta-, Martí Perarnau disecciona la estructura y funcionamiento del fútbol base azulgrana: la captación de talentos, el entrenamiento, la selección natural… Para ello cuenta con testimonios de Johan Cruyff, Xavi Hernández, Tito Vilanova, Sandro Rosell… y un buen número de técnicos que han pasado por La Masía en las últimas décadas, incluido Pep Guardiola, que aunque no concede entrevistas ni ha dado permiso a Perarnau para entrecomillar sus palabras, sí accedió a tomarse un café con él y le autorizó a plasmar sus ideas en el libro.
Soy del Real Madrid (ahora en la semi cladestinidad por razones obvias) y no me gustan las crónicas que mienten, manipulan o endulzan. Me gusta que me cuenten lo que no veo o lo que no sé. Por eso me agradan las crónicas de Santi Segurola aunque escriba en Marca. Hay periodistas a los que no los puede estropear ni un mal periódico. ¿Qué hace su director opinando de todo cuando apenas sabe de nada? ¿Es el mismo de la claqué entusiasta de la piscina de Pedro Jota en Mallorca? Hay gente que sólo sirve para dar palmas cerca de su dueño, eso sí, sin ritmo que es el compás de la inteligencia. [Ramón Lobo]
Lo peor, sin embargo, está por llegar para el Madrid y es que sus semanas van a ser muy largas a partir de ahora. Las anteriores las cubrieron con esa cortina de humo apodada villarato que se ha ido disipando por inconsistente hasta quedar en soplapollez a secas. Por el contrario, las semanas largas sí son un problema real y no ficticio. La afición madridista está sometida a una presión constante que raya en la esquizofrenia, empujada por un entorno mediático poblado de hooligans, pedrojotas de medio pelo y aspirantes a la vacante de Toñín el torero, cuyo papel solo puede entenderse desde la premisa de que consideren idiotas a sus lectores. Tras haber construido castillos en el aire y adjudicado títulos en sus portadas, esos hooligans de la pluma inventan enfrentamientos entre jugadores, manipulan encuestas tendenciosas e hinchan ya el tercer globo galáctico con el único fin de seguir huyendo hacia delante e incrementar sus ventas. Aceptando ese abrazo del oso, el Madrid está preso de semejante ralea y, si bien como equipo mantiene su virtuosa pegada, como entidad parece vivir un proceso de atletización, un club encima de una montaña rusa que año tras año hace tabla rasa con todo. [Martí Perarnau]
El fútbol español se ha inmolado, se ha prostituido, condenando al aficionado a posicionarse con un debate tan absurdo como goloso. Nos venden la duda arbitral, la mano negra, azulgrana, verde que te quiero verde o gris marengo. Ahora la conspiración judeo-masónica dibuja al Real Madrid como la víctima de ese contubernio del Villarato, siempre recurrente a la hora de valorar la entente cordial entre Laporta y Villar. No hace mucho, la harina era de otro costal. Cuando el sol salía por Antequera, el Madrid era el equipo del Régimen, compraba a los árbitros de Pepe Plaza y era el Barça el que tenía una madriditis galopante y andaba cual plañidera por las esquinas del Carmen. Ambas teorías de la conspiración, en principio opuestas, convergen en dos puntos comunes. Primero, venden periódicos como rosquillas y generan horas de debates tan mezquinos como repulsivos. Y segundo, ambas teorías de la conspiración tienen el mismo hilo conductor y argumental. Tiran la piedra y esconden la mano. Acusan sin pruebas. En el fútbol español hace mucho que murió la presunción de inocencia. Fue así con Franco. Es así con el Villarato. [Rubén Uría / De Franco al Villarato]
Este mito del Villarato puede hacerle un daño irreparable al propio Real Madrid. [...] Ahora que el Barça ha conseguido emular el legendario espíritu competitivo del Madrid es el club blanco quien ha decidido, con su pasividad y falta de discurso, encadenarse al victimismo más simple para justificar sus desequilibrios y carencias o simplemente para evitar hacer autocrítica y no encajar con grandeza que su eterno rival camina por las nubes. El victimismo es un virus peligroso y el Madrid se lo ha inoculado hasta la médula con esta pamema del Villarato. En Barcelona deberían aplaudir con las orejas por semejante torpeza, no en vano está escrito que los problemas imaginarios son irresolubles. [Martí Perarnau / No se enfaden y aplaudan el Villarato]


















