No se cura con EPO ni con hormona del crecimiento. Tampoco sirven las autotransfusiones ni el plasma sanguíneo. No surten efecto los anabolizantes [...]. Cuando un culé se contagia de madriditis, es como si firmara una hipoteca: tendrá que soportarla durante el resto de su vida.
Luego vienen las celebraciones, que son como las cenas de Navidad: se empiezan con muchas ganas y se acaban con muchos trompas. Me reí un rato con Villa, que empezó hablando un catalán de charnego cavernícola y terminó cantando el My way de Sinatra con acento de Dos Hermanas. También tuvo su guasa Dani de Vito, digo Dani Alves, que se arrancó en catalán con el mismo arte que Jesús Gil el día que se puso a hablar inglés. Luego Busquets se dirigió a la afición sin taparse la boca, sin desmayarse y sin hacer el baile del gorila. Y por ahí andaba siempre Pinto, el portero rapero.
Mientras los apóstoles de Pep evangelizaban a la afición, los hijos de los futbolistas retozaban por el césped [...] Estaban tan fuera de sitio como Laporta en un mitin del PP. [...] ¿O es que acaso han hecho más las niñas de Keita por la Liga del Barça que Iturralde o Villar?
[Miguel Serrano en 'Marca']


















