Lo de ayer fue una locura: casi 400 comentarios, miles de visitas y decenas de mensajes recibidos a través de Twitter, Facebook y correo electrónico. Pido disculpas por no haber cumplido con mi costumbre de responder a los comentarios como es debido, pero, de haberlo intentado, habría tenido que pedir el día libre en el trabajo.
Muchos me habéis transmitido vuestras felicitaciones por el post; otros habéis decidido reservarme un hueco de honor en la caverna mediática españolista. Algunos, incluso, me dijeron ayer que hasta ahora siempre habían estado de acuerdo con mis posts, pero que, como este no le había gustado, no iban a volver por aquí. ¿De verdad leen sólo a aquellos que piensan como ellos? Leerán poco entonces.
No voy a volver sobre lo mismo. Ya me he explicado convenientemente y me ratifico en todo. Esta mañana he recibido nuevos mails con campos, líneas paralelas y puntos de fuga. En unos, Pedro está en línea; en otros, más adelantado. A mí, ya lo he dicho, me da absolutamente igual si es o no fuera de juego. No se trata de eso. Me parece lamentable que estemos desempolvando los libros de dibujo técnico, la escuadra, el cartabón y hasta el transportador de ángulos para fiscalizar la decisión de unos árbitros (adoptada, perdón por el tópico, en décimas de segundo). Me parece lamentable que nos dediquemos a trazar líneas, y más aún si no sabemos trazarlas. El domingo, en cada informativo hallábamos una perspectiva distinta. También me parece lamentable (y en esto me repito) que un diario acuse a otro de manipular fotografías y ni siquiera se moleste explicarlo.
Pasemos página. Viene fuerte hoy ‘Los Puntos sobre las íes’. Permanezcan atentos a sus pantallas.




















