De un tiempo a esta parte, parece que tras los partidos con jugadas polémicas solo cabe un análisis: el arbitral. Todo se explica a partir de las decisiones del árbitro, nunca a partir del planteamiento de los entrenadores ni, mucho menos, el desempeño de los futbolistas. Si hay un penalti de más o de menos, algún expulsado o un gol anulado, la única lectura es esa. Y por supuesto, no se trata de errores arbitrales, sino de aciertos, porque todo responde a un plan superior. Ya no se trata sólo de achacarlo todo a la torpeza del colegiado, sino de crear un enemigo poderoso que nos siembra el camino de obstáculos.
Un árbitro alemán, y no uno portugués, dirigirá el Madrid-Barça de Champions. Eso, según el diario ‘As’, se debe a la alargada mano de Guardiola y a su rueda de prensa del pasado sábado. Conviene insistir en que el colegiado portugués nunca llegó a estar designado. Se trataba solo de un rumor, como el mismo director del diario, Alfredo Relaño, reconoce en su columna: “Quizá nunca hubo la intención de darle este partido a Proença, quién sabe. Quizá sí, y alguien cayó en la cuenta de que no era apropiado”.
A partir de ese “quizá sí”, Relaño monta su película. Del autor de Villarato y Platinato, hoy presentamos:
Como ayer se habló mucho de tarjetas, se me ocurrió mirar cuántas llevaba cada equipo de los clasificados para cuartos antes de empezar la jornada de vuelta. El resultado es este: Schalke, 23 amarillas y dos rojas; Real Madrid, 22 y 2; Shakhtar, 22 y 0; Inter, 16 y 1; Tottenham, 15 y 3; Chelsea, 12 y 0; Barça, 9 y 0; Manchester, 6 y 0. A veces pienso que Mourinho tiene razones para quejarse. Siempre he notado que la facilidad con que los árbitros enseñan tarjetas es inversamente proporcional al respeto que les inspiran los equipos. Es evidente que el Madrid está, en ese sentido, en el grupo de la pelagra. [...] La pregunta es por qué al Madrid le pasa esto, por qué aparece en el grupo de los más tarjeteados junto a esos clubes sin pedigrí. ¿Pega tanto el Madrid, se alborotan tanto sus partidos? Puede ser. Pero esos alegatos que de cuando en cuando hace Platini contra los grandes traspasos (criticó explícitamente la inversión en Cristiano) señalan a los árbitros dónde está el bien y dónde está el mal. No se trata de conspiración, sólo de sutil inducción. Los árbitros quieren prosperar en lo suyo, como todo el mundo, y para eso el camino más fácil es hacer las cosas como les gusta a los que mandan. [Alfredo Relaño / As]
El Barça se atascó y se fue al descanso perdiendo por 1-0, y eso gracias a la suerte con el árbitro, que rara vez le abandona. [...] La noticia del partido de ayer fue el arbitraje, malo de pe a pa. El bulto sospechoso se llama Kuipers, es hijo de árbitro, es uno de los tres de máxima categoría de Holanda, es joven, de carrera rápida (tiene ya algunas finales entre selecciones juveniles) y arbitra como ayer vimos. Su incompetencia fue irritante hasta convertir en muy arisco un partido que no iba para serlo. [...] Estos árbitros llegan porque saben escribir derecho con renglones torcidos.




















