Récord de espectacularidad
A primera vista, la portada de ‘Mundo Deportivo’ ya invita a preguntarle al kiosquero si no se ha equivocado al colocar de sitio los diarios deportivos, las llamadas “revistas masculinas” y las mal llamadas “del corazón”.
Pero si uno acude a los textos de portada, el asunto es más peliagudo todavía.
“Víctor ya ha superado su mejor marca de imbatiilidad”, avisa un sumario; “El gran portero también bate récords de espectacularidad con su pareja”, comenta otro.
Nivelazo, oiga.
Las sanciones a Jose Mourinho y Tito Vilanova son opinables, debatibles y -a mi modesto juicio- criticables. Luego, evidentemente, cada uno critica como sabe o como puede. Para ‘Sport’ y ‘Mundo Deportivo’, la mesura y los argumentos nunca han sido una opción. Donde esté el amarillismo puro y duro, que se quite lo demás. Y si ya de paso se puede inculcar al lector una dosis de rabia extra, lograr que odie a Mourinho un poquito más que ayer pero menos que mañana, miel sobre hojuelas, gasolina sobre fuego.
Mundo Deportivo nos sobresalta en esta mañana de martes, aparentemente tranquila, con un titular estridente: “¡Escándalo!”
¿Qué ha pasado?
Resulta que al Real Madrid le pitan más penaltis que al Barcelona, especialmente desde el regreso de Florentino Pérez a la presidencia. Está documentado y todo, no se vayan a pensar. El diario recalca este dato irrebatible y establece -aquí viene lo interesante- lo que a su juicio es una inequívoca relación causa-efecto. Es decir: el Villarato existe; los árbitros favorecen al Madrid y a Florentino al mismo tiempo que perjudican al Barça. Sí, eso que tanto molesta cuando se dice desde la otra acera. Lo más divertido es que en el mismo artículo conviven esa denuncia y una crítica a “la propaganda filomadridista”, a la que desde ‘Mundo Deportivo’ siguen mirando por encima del hombro pese a incurrir en las mismas prácticas; eso sí, con menor éxito de repercusión y ventas, para desgracia del diario favorito del presidente Rosell.
Tantos años alertándonos de las “malas artes” del Real Madrid, poniéndonos sobre la pista de las turbias negociaciones de la Casa Blanca con jugadores con más de seis meses de contrato en vigor a espaldas de sus clubes, y ahora resulta que Cesc tiene que plantarse. El pérfido Arsene Wenger, casi tan malvado como Mourinho, le ha traicionado por no ponerle un lazo y enviarle al Camp Nou para que cumpla su sueño por 29 millones según ‘Mundo Deportivo’ o 30 más objetivos según ‘Sport’. Sí, este es un mundo cruel.

























