No sé si es necesario añadir demasiado a la portada de hoy de ‘Sport’. Esto no es siquiera una incitación a la violencia. Es algo más. Muerte a la ridiculez del Villarato, a la pamplina del Villarato, a una mentira que nadie se cree ni mil veces contada, sí, pero MUERTE.
¿Era necesario? Pocas veces una campaña fue tan sencilla de rebatir, pocas veces se acusó con menos pruebas y se cocinó una mentira menos creíble. Pero cuando se carece por completo de mesura, de sentido común y de talento, se acaban matando moscas a cañonazos.
Esto hace ya mucho que se nos ha ido de las manos y lo de hoy es sólo un patético corolario… o así al menos queremos engañarnos. MUERTE. Aún no me lo creo. Ni siquiera viniendo de ‘Sport’, el diario con el que comparamos a sus competidores cuando se esfuerzan en batir sus propios récords de inmundicia. Lo de hoy es muy fuerte incluso para el ‘Sport’. Traspasa ya todos los límites imaginables.
Muerte… cerebral. La de quienes mandan en las redacciones.



Contemplo las escenas y, aun con conclusiones tan distintas como una nariz rota y una nariz entera, no consigo ver diferencias entre lo que hizo Messi y lo que hizo Cristiano. Sí las veo entre lo que hizo un árbitro y lo que hizo el otro. Y a eso justamente es a lo que yo siempre llamo villarato.

















