feb 02

El fútbol español se ha inmolado, se ha prostituido, condenando al aficionado a posicionarse con un debate tan absurdo como goloso. Nos venden la duda arbitral, la mano negra, azulgrana, verde que te quiero verde o gris marengo. Ahora la conspiración judeo-masónica dibuja al Real Madrid como la víctima de ese contubernio del Villarato, siempre recurrente a la hora de valorar la entente cordial entre Laporta y Villar. No hace mucho, la harina era de otro costal. Cuando el sol salía por Antequera, el Madrid era el equipo del Régimen, compraba a los árbitros de Pepe Plaza y era el Barça el que tenía una madriditis galopante y andaba cual plañidera por las esquinas del Carmen. Ambas teorías de la conspiración, en principio opuestas, convergen en dos puntos comunes. Primero, venden periódicos como rosquillas y generan horas de debates tan mezquinos como repulsivos. Y segundo, ambas teorías de la conspiración tienen el mismo hilo conductor y argumental. Tiran la piedra y esconden la mano. Acusan sin pruebas. En el fútbol español hace mucho que murió la presunción de inocencia. Fue así con Franco. Es así con el Villarato. [Rubén Uría / De Franco al Villarato]

Este mito del Villarato puede hacerle un daño irreparable al propio Real Madrid. [...] Ahora que el Barça ha conseguido emular el legendario espíritu competitivo del Madrid es el club blanco quien ha decidido, con su pasividad y falta de discurso, encadenarse al victimismo más simple para justificar sus desequilibrios y carencias o simplemente para evitar hacer autocrítica y no encajar con grandeza que su eterno rival camina por las nubes. El victimismo es un virus peligroso y el Madrid se lo ha inoculado hasta la médula con esta pamema del Villarato. En Barcelona deberían aplaudir con las orejas por semejante torpeza, no en vano está escrito que los problemas imaginarios son irresolubles. [Martí Perarnau / No se enfaden y aplaudan el Villarato]

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