Artículos sobre Víctor Lozano

Neymar y el PSG

El diario ‘Sport’ ofrecía este lunes una información de Albert Masnou titulada Neymar está incómodo en el Barça”. Aunque el tema aparecía destacado en la portada del periódico, el espacio principal era para la “última oferta por Paulinho”. No confundir con la “oferta final por Paulinho”, publicada justo una semana antes.


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Hablando de manchas…


[Desde el minuto 13:00]

[Los madridistas] lleváis sesenta años robando. Las ánforas, que no las considero Copas de Europa, manchadas de sangre [Víctor Lozano / ‘La Goleada’]

PD – En el mismo programa, una noche antes, Miguel ‘Látigo’ Serrano llama “idiota” a Luis Enrique:


[Desde el minuto 8:40]

¿De qué caverna viniste?

Si hubiera que establecer un ranking entre el cielo y el suelo del columnismo deportivo español, Víctor Lozano transitaría bajo tierra. El lugar natural de sus escritos está en el alcantarillado. Por allí circulan sus escritos, como aguas fecales.

Lozano es uno de esos personajes con dos caras. Trabaja en Onda Cero, pero se cuida mucho de vomitar su bilis sólo a nivel local; por ejemplo, en el gratuito barcelonés ‘Gol’, un panfleto tan creíble y plural que lo mismo te presenta a Sandro Rosell como el Mesías que te borra de un plumazo a Laporta en la celebración de un título. En ‘Gol’, además, acostumbran a aderezar sus reportajes con fotografías de los malvados periodistas “de Madrid”. Se nota que ellos están sobradamente capacitados para mirarles por encima del hombro, tacharles de “mesetarios” e impartirles sabias lecciones de periodismo y de ética profesional.

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Posiblemente, el mejor ‘Punto Pelota’ de la historia

Este jueves hemos asistido, posiblemente, al mejor ‘Punto Pelota’ de la historia. Con decir que Víctor Lozano ha pasado desapercibido queda casi todo explicado.

De entrada, Pedro Pablo San Martín ha puesto el listón muy alto al proclamar que Ibrahimovic no es más que “un fracasado que ni siquiera va a jugar el Mundial”. Luego, José Damián González ha detallado la exclusiva que hoy firma en La Gaceta: “Silva será el primer fichaje de la segunda ‘Revolución Florentino'”. Ninguno de los contertulios parecía dar un duro por la noticia, en especial Siro López, con el que Damián se ha encarado seriamente: “¡Vas de listillo y me estás irritando!”.

Llegado este punto, entra en acción el ‘Loco’ Gatti. De aperitivo nos suelta que “el Madrid debe fichar a dos jugadores: Roberto Carlos y Cicinho”, pero deja lo mejor para después: “El fútbol es de los hombres. Las mujeres no saben de esto. ¿Qué va a saber una mujer de fútbol?”. Ni siquiera Irene, la chica que lee los SMS de los espectadores, le ha achantado: “Sí, es verdad que hay ligas femeninas… pero también las hay de curas”, sentencia Gatti.

Pedro Jaro, ex jugador del Real Madrid, asistía al espectáculo clavadito en su butaca, bien callado. Cuando el presentador le da paso, él augura que van a llegar muchos mensajes de espectadores indignados. Esto indigna a Pedrerol, que se mosquea por algo que el pobre Jaro no ha dicho y le suelta un hachazo tan sorprendente como innecesario: “Aquí no hacemos las cosas para provocar que lleguen SMS”, dicho en tono muy agrio. Se pasa tantos pueblos que, minutos después, le tiene que perdón.

Todo esto, en hora y media de televisión. Dentro de una semana, cuando ‘Punto Pelota’ nos ofrezca un maratón de 23 horas previo al Barça-Madrid, a saber qué puede pasar. Porque, en efecto, Intereconomía TV ha previsto un programa de veintitrés horas (lo escribo ahora con letra y que nadie crea que es una errata) para entrar en el Guinness como la tertulia más larga jamás emitida sobre un mismo partido. “Todo reto merece un respeto”, le dijo Butragueño hace sólo unos días a Pedrerol cuando se enteró del reto. Un respeto merece, sin duda. La pregunta es: ¿era necesario?

Madrid

Hay que felicitar a Víctor Lozano, de Onda Cero Barcelona, por llevar la tertulia ‘Punto Pelota’ a sus cotas más ínfimas. La cosa tiene gran mérito tratándose de un programa en el que Tomás Roncero y Carme Barceló han convertido el intercambio de gritos en todo un género televisivo.

Invitado por primera vez al programa de Josep Pedrerol, Víctor se presentó en Madrid dispuesto a comerse el mundo y, sobre todo, a los malvados periodistas de la capi. Él, en realidad, no viajaba para participar en un debate sobre la actualidad futbolera, sino para ejercer como paladín del barcelonismo ante la diabólica Brunete Mediática. Víctor no escatimó burlas, lugares comunes ni ofensas. Trató a sus contertulios como burdos peones de algo llamado “la prensa mesetaria”; habló de Franco y de las primeras Copas de Europa, que no sólo fueron en blanco y negro, sino también “robadas”; y al mismo tiempo, cada vez que alguien intentaba darle réplica, se rasgaba las vestiduras y le acusaba de “faltar al respeto” al Barça. Una joya.

En un punto del programa, Álvaro Benito, un tipo profundamente respetuoso, madridista pero admirador declarado del juego del Barça, intervino para reprochar al bueno de Víctor la agresividad de su discurso. Nuestro paladín, por supuesto, no le escuchó, y se limitó a prender la traca que traía ya lista de casa: “¡Vosotros habéis machacado a Luis Aragonés!”, espetó a Álvaro, quien, para el que no lo sepa, dejó el fútbol hace cerca de diez años y desde entonces no se dedica a lapidar seleccionadores, sino a la música.

Víctor, en realidad, no se dirigía a Álvaro, como tampoco se había dirigido antes a Roncero, a Pedrerol ni a nadie. Víctor, el paladín, se dirigía a Madrid, ese ente homogéneo y malvado. En Madrid, ya se sabe, todo el mundo quiere ver a Raúl en la selección. Todo aquel que vive en Madrid es cómplice de las salidas de tono de As y de las de Marca; los de Madrid participan de las conspiranoias de Inda y de Relaño, de los artículos de Guasch -que es catalán, como Pedrerol-, del cagómetro, del canguelo y del Villarato. Los de Madrid responden de los excesos de Esperanza Aguirre o Gallardón lo mismo que de los de Zapatero. Los de Madrid se lo pasaron todos pipa durante el franquismo y suscriben todos los discursos casposos y patrióticos con los que algunos, nadie lo niega, alimentan paladines de tres al cuarto. Si usted tiene algún problema o complejo, no lo dude: la culpa de todo la tienen en Madrid. ¿Para qué llamar a cada cosa por su nombre?

Tras su esperpéntica intervención televisiva, Víctor el paladín habrá cogido hoy el puente aéreo. Al aterrizar, no le habrán faltado palmaditas en la espalda:

-¡Qué bien estuviste, tío! Ya era hora de que alguien les cantara la caña a esos de… Madrid.