Jun 28

Cuando hay un arbitraje polémico de por medio, Alfredo Relaño se apunta a un bombardeo. Le encantan los complots. En los últimos meses paladea orgulloso la popularización de un concepto acuñado por él y por su diario: el Villarato. Cuando la afición del Almería acudió al término para protestar por el arbitraje en la visita del Barça, Relaño no pudo ocultar su satisfacción: su criatura ya era ‘mainstream’. El director de ‘As’ aprovechó incluso para señalar que esa popularidad creciente era la prueba fehaciente de que los árbitros ayudaban a los de Guardiola. Un disparate completo.

Cualquier excusa es buena para hablar de conspiraciones de despacho. Es como si la existencia de cualquier trama oculta, aunque sea ajena a la Federación Española, reforzara la teoría del Villarato. Ni siquiera es necesario envolverla bien, puede emplearse incluso un titular de TBO como el “Villarato sin fronteras” de la portada de hoy:

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Jun 15

Una de dos. O Celino (des)Gracia Redondo estaba de broma cuando se sentó ayer a hablar con el compañero Matallanas, entre jamones pata negra que demuestran lo bien que le ha ido la vida tras la tarde de autos, o este hombre habla con antimadridistas infiltrados que le han tomado la cabellera haciéndole creer que eran tan blancos como el color de su pelo. Puedo presumir orgulloso de conocer a miles y miles de merengues y prometo por mi honor que jamás me dijo ninguno que haya perdonado lo que sucedió en Tenerife con García de Loza (1992) y Gracia Redondo (1993).

Les voy a refrescar la memoria. En aquella tarde soleada y maldita del 20 de junio, el árbitro aragonés se vistió de Ovrebo hasta permitirse el lujo de hurtarle al Madrid de Benito Floro tres penaltis (¡he dicho tres!) en el primer tiempo. [...] No ha prescrito, señor. Los madridistas ni perdonamos ni olvidamos.

[Tomás Roncero, portavoz del madridismo, en As]

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May 04

Francamente, me había prometido dejar lo de los árbitros en paz hasta el final de la Liga. Tras ver la que se armó en el Camp Nou cuando Piqué soltó un estacazo impropio en el partido ante el Getafe y le expulsaron entre gritos de ‘villarato, villarato’, confieso que me invadió cierto mal rollo. Poco después, en Almería, se repitió el grito, en un partido de arbitraje equívoco, que empezó así y acabó ‘asao’. Al final de todo, Guardiola dijo aquello de que ‘el villarato ya se ha instaurado’, y a mí eso, la verdad, me sonó a que ‘el villarato se nos ha acabado, habrá que seguir por nuestras fuerzas’. Y, dicho sea de paso, eso me pareció bien.

Y así ha sido desde entonces. Un día me interpeló Carme Barceló en el programa de Pedrerol, en Punto Pelota: “Desde que el Madrid está líder no habláis de villarato”. Le dije que era al revés: que desde que el villarato estaba neutralizado por las denuncias (de AS, sobre todo) no pasaban penaltis como el de Xavi ante el Espanyol, ni expulsiones como la de Albiol ante el Getafe. José Mercé, gran madridista, se levantó y me cantó un fandango.

[Alfredo Relaño en As]

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Mar 17

Divertidísimo vídeo de Crackovia. Esperemos que próximamente se animen también con la redacción de Marca (la posibilidad de que TV3 parodie así a Sport o Mundo Deportivo ni se nos pasa por la cabeza).

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Mar 04

“Alfredo Relaño, director de AS, explica en un vídeo de poco más de seis minutos en AS.com en qué consiste el villarato”, dice la web de As. Es de elogiar la capacidad de síntesis de Relaño -quien despacha un concepto de tamaña trascendencia en “poco más de seis minutos”- y, sobre todo, la vidilla que le van a dar a esto del periodismo online sus apariciones en formato videoblog, compitiendo nada más y nada menos que con el pionero Eduardo Inda.

Que ustedes lo disfruten.

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Feb 28

Es verdad. En la Champions no hay mano negra del Barça. Es mano armada. El robo que sufrió el miércoles el Stuttgart en su propia casa no lo habrían superado ni Robin Hood, ni Curro Jiménez, ni Luis Candelas, ni siquiera El Dioni con su furgón. Sólo los mártires que dieron todo por la patria (azulgrana), como Tom Henning o Iturralde, habrían podido estar al altura del tal Kuipers, holandés que se hizo el sueco cada vez que el balón rondaba el área de Valdés. Si no vio la mano de Piqué ni el empujón de Márquez, ese hombre no debería conducir ni salir a la calle si no es con un perro lazarillo, porque ve menos que Rompetechos.

Había muchos ilusos que pensábamos que lo del año pasado en el campo del Chelsea no se podía superar. Sin aquellos penaltis que Ovrebo le escamoteó a los de Abramovich, el gol de Iniesta habría tenido el mismo valor que un autógrafo de John Cobra. Nos equivocábamos. El Barça siempre encuentra un amigo con un pito a mano cuando lo necesita. El tufillo que desprenden los arbitrajes con los azulgranas es como un supermercado lleno de queso de Cabrales: apesta.

En la Liga, esas ayuditas te pueden sacar de un apuro en una mala tarde, pero en la Champions un arbitraje como el de Stuttgart marca la diferencia entre levantar la Copa o que te vuelvas a casa con un 3-0 como la Sagrada Familia, por mucha mística y lirismo que le pongas.

La moraleja de esta historia es que el Barça por fin ha encontrado un espíritu. Si el Madrid apela al de Juanito cada vez que tiene que remontar un partido da igual que sea ante el Milan o ante el Alcorcón a los azulgranas siempre les quedará el espíritu de Tom Henning, el héroe del equipo más alabado de la historia. Sin su cabeza rapada y su cara dura, Laporta tendría seis copas menos.

[Miguel Serrano en Marca]

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