feb 28

Es verdad. En la Champions no hay mano negra del Barça. Es mano armada. El robo que sufrió el miércoles el Stuttgart en su propia casa no lo habrían superado ni Robin Hood, ni Curro Jiménez, ni Luis Candelas, ni siquiera El Dioni con su furgón. Sólo los mártires que dieron todo por la patria (azulgrana), como Tom Henning o Iturralde, habrían podido estar al altura del tal Kuipers, holandés que se hizo el sueco cada vez que el balón rondaba el área de Valdés. Si no vio la mano de Piqué ni el empujón de Márquez, ese hombre no debería conducir ni salir a la calle si no es con un perro lazarillo, porque ve menos que Rompetechos.

Había muchos ilusos que pensábamos que lo del año pasado en el campo del Chelsea no se podía superar. Sin aquellos penaltis que Ovrebo le escamoteó a los de Abramovich, el gol de Iniesta habría tenido el mismo valor que un autógrafo de John Cobra. Nos equivocábamos. El Barça siempre encuentra un amigo con un pito a mano cuando lo necesita. El tufillo que desprenden los arbitrajes con los azulgranas es como un supermercado lleno de queso de Cabrales: apesta.

En la Liga, esas ayuditas te pueden sacar de un apuro en una mala tarde, pero en la Champions un arbitraje como el de Stuttgart marca la diferencia entre levantar la Copa o que te vuelvas a casa con un 3-0 como la Sagrada Familia, por mucha mística y lirismo que le pongas.

La moraleja de esta historia es que el Barça por fin ha encontrado un espíritu. Si el Madrid apela al de Juanito cada vez que tiene que remontar un partido da igual que sea ante el Milan o ante el Alcorcón a los azulgranas siempre les quedará el espíritu de Tom Henning, el héroe del equipo más alabado de la historia. Sin su cabeza rapada y su cara dura, Laporta tendría seis copas menos.

[Miguel Serrano en Marca]

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feb 15

Hacía tiempo que el As venía tocando las narices con la teoría conspirativa del Villarato. [...] El hecho de que el actual Barça es uno de los mejores equipos de todos los tiempos no viene a cuento. Si ganó la Liga el año pasado y sigue primero hoy con cinco puntos de ventaja sobre el Madrid, se debe a la corrupción arbitral. Esto ni el As se lo cree, obviamente. [...] Esta semana, sin embargo, la prensa catalana enloqueció con lo del Villarato. Tras la expulsión de dos jugadores del Barça el sábado pasado, los del As insistieron -con espíritu deliciosamente travieso y provocador- en que la conspiración seguía vivita y coleando; que uno de los goles del Barça había sido en fuera de juego, ergo todo seguía igual. No sólo la prensa deportiva de Barcelona picó el anzuelo, sino la prensa seria, como La Vanguardia, uno de cuyos escritores de opinión no pudo reprimir el impulso ancestral de ver en las palabras de un señor que trabaja para el As, o sea que hace lo que tiene que hacer para dar de comer a su familia, otra prueba inequívoca de la gran y eterna conspiración que sufre el pueblo sometido catalán a manos de la pérfida Madrid. [...] Las teorías de la conspiración son el penúltimo refugio de algunos. El último, como el de los canallas, es el patriotismo.

[John Carlin en El País]

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feb 09

No sé si es necesario añadir demasiado a la portada de hoy de ‘Sport’. Esto no es siquiera una incitación a la violencia. Es algo más. Muerte a la ridiculez del Villarato, a la pamplina del Villarato, a una mentira que nadie se cree ni mil veces contada, sí, pero MUERTE.

¿Era necesario? Pocas veces una campaña fue tan sencilla de rebatir, pocas veces se acusó con menos pruebas y se cocinó una mentira menos creíble. Pero cuando se carece por completo de mesura, de sentido común y de talento, se acaban matando moscas a cañonazos.

Esto hace ya mucho que se nos ha ido de las manos y lo de hoy es sólo un patético corolario… o así al menos queremos engañarnos. MUERTE. Aún no me lo creo. Ni siquiera viniendo de ‘Sport’, el diario con el que comparamos a sus competidores cuando se esfuerzan en batir sus propios récords de inmundicia. Lo de hoy es muy fuerte incluso para el ‘Sport’. Traspasa ya todos los límites imaginables.

Muerte… cerebral. La de quienes mandan en las redacciones.

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feb 08

Fui demasiado optimista ayer al escribir ‘y II’ en el segundo post sobre periodismo arbitral.

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feb 07

El periodismo deportivo ha dado paso a un nuevo género: el periodismo arbitral. Los equipos y el juego hace tiempo que pasaron a segundo plano. Llevamos tres semanas en las que no se habla de otra cosa. Lo más grave es que las decisiones que han dado pie a tanto debate son tres aciertos: la roja a Cristiano Ronaldo, la posición correcta de Pedro y la expulsión de Piqué. El día que los árbitros expulsen al jugador equivocado o piten lo que no es… Mejor no pensarlo.

En el periodismo arbitral todo el mundo es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Todo es premeditado. No existe el error, sino el complot. Todo se debe a las presiones de Villar o a las de la prensa de Madrid, según el diario. Los árbitros no son tan ineptos como se nos ha dicho durante años. Nunca se equivocan. Saben muy bien lo que hacen en todas y cada una de las decisiones que adoptan.

La espiral de locura crece y crece, alimentanda por unos y otros. En ‘Marca’ se preguntan cuántos partidos deben caerle a Piqué por su entrada (y se sentirán decepcionados y agraviados si no le condenan a perpetuidad). En ‘As’, Alfredo Relaño ofrece hoy una especie de ‘excusatio non petita’  sobre el concepto que él acuñó en su diario hace ya algunos años:

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feb 05

Una gran victoria del Atlético. Lástima de ese ridículo penalti imaginado por Mateu Lahoz, que en Santander unen a la mano no pitada a Antonio López en la primera parte. ¿Es esto Villarato? Se parece en algo: sale favorecido el que más conviene a la organización. Siempre es así.

[Alfredo Relaño en As]

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feb 02

El fútbol español se ha inmolado, se ha prostituido, condenando al aficionado a posicionarse con un debate tan absurdo como goloso. Nos venden la duda arbitral, la mano negra, azulgrana, verde que te quiero verde o gris marengo. Ahora la conspiración judeo-masónica dibuja al Real Madrid como la víctima de ese contubernio del Villarato, siempre recurrente a la hora de valorar la entente cordial entre Laporta y Villar. No hace mucho, la harina era de otro costal. Cuando el sol salía por Antequera, el Madrid era el equipo del Régimen, compraba a los árbitros de Pepe Plaza y era el Barça el que tenía una madriditis galopante y andaba cual plañidera por las esquinas del Carmen. Ambas teorías de la conspiración, en principio opuestas, convergen en dos puntos comunes. Primero, venden periódicos como rosquillas y generan horas de debates tan mezquinos como repulsivos. Y segundo, ambas teorías de la conspiración tienen el mismo hilo conductor y argumental. Tiran la piedra y esconden la mano. Acusan sin pruebas. En el fútbol español hace mucho que murió la presunción de inocencia. Fue así con Franco. Es así con el Villarato. [Rubén Uría / De Franco al Villarato]

Este mito del Villarato puede hacerle un daño irreparable al propio Real Madrid. [...] Ahora que el Barça ha conseguido emular el legendario espíritu competitivo del Madrid es el club blanco quien ha decidido, con su pasividad y falta de discurso, encadenarse al victimismo más simple para justificar sus desequilibrios y carencias o simplemente para evitar hacer autocrítica y no encajar con grandeza que su eterno rival camina por las nubes. El victimismo es un virus peligroso y el Madrid se lo ha inoculado hasta la médula con esta pamema del Villarato. En Barcelona deberían aplaudir con las orejas por semejante torpeza, no en vano está escrito que los problemas imaginarios son irresolubles. [Martí Perarnau / No se enfaden y aplaudan el Villarato]

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ene 31

¿Quién dijo que al Barça no le ayudan los árbitros? Lo que Guardiola calificó recientemente como un run-run tiene visos de convertirse, si no lo es ya, en un monumental escándalo que puede poner en entredicho la credibilidad de nuestra Liga. El Molinón fue ayer escenario de una nueva aparición de esa “mano negra” que un partido sí y otro también mece el liderato de los azulgrana. El autor del enésimo empujoncito a los de Pep fue el andaluz Paradas Romero, que no sólo se comió un clamoroso penalti de Márquez sobre Bilic con 0-0 en el marcador, sino que se tragó el fuera de juego de Pedrito en la decisiva jugada del único gol del partido. La lista de favores a los azulgrana aumenta cada jornada transformando las sospechas iniciales en una preocupante realidad. En una semana marcada por la arbitraria y desproporcionada sanción a Cristiano Ronaldo que no impidió la victoria blanca en Riazor como anhelaba el barcelonismo es alarmante comprobar que todas las decisiones que tienen que ver con la justicia futbolística caen del mismo lado: la sombra de la “mano negra” cada vez es más alargada. [Editorial Marca]

El Madrid ganó y al menos se mantiene a cinco puntos de un Barça al que ayer le dieron por bueno un gol malo en el mismo campo en el que al Madrid le quitaron por malo uno que era bueno. Aparte de que el Barça sacó donde quiso, Pedro estaba en fuera de juego. Sobre la patada de Messi resuelta con amarilla no me extenderé. El Barça también gana con estilo, sin abrumar a pelotazos. Pero tiene la ventaja de que camina sobre una alfombra mullida llamada villarato. [Alfredo Relaño / As]

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